El BMW 507, fabricado entre 1956 y 1959, nació como la respuesta de la marca al exitoso Mercedes-Benz 300 SL. BMW quería crear un roadster elegante, potente y más asequible, pero el resultado fue un coche tan exclusivo como caro. Diseñado por Albrecht von Goertz, su carrocería de aluminio y su estética refinada lo convirtieron en una obra de arte sobre ruedas.
Fabricado entre 1979 y 1981, el BMW M1 fue creado para homologar un coche de competición y lucía diseño de Giorgetto Giugiaro, motor central y un seis cilindros de 277 CV. Sin embargo, el proyecto sufrió retrasos, problemas con Lamborghini y costes descontrolados. Apenas se produjeron 460 unidades, insuficientes para rentabilizar un desarrollo tan caro.
Con el Serie 3 Compact (1994-2005), BMW buscó captar clientes jóvenes con un modelo más asequible y compacto basado en el Serie 3. A pesar de conservar tracción trasera y motores de seis cilindros muy interesantes, su formato de tres puertas lo hacía menos práctico que rivales como el Audi A3 o el Volkswagen Golf.
El espectacular BMW Z8 (1999-2003), inspirado en el 507 y protagonista en James Bond, contaba con carrocería de aluminio y motor V8 de 394 CV heredado del M5. Era rápido, exclusivo y visualmente impactante, pero su precio de 128.000 dólares lo colocó fuera del alcance de casi todos. Solo se fabricaron 5.703 unidades.
El Serie 5 GT (2009-2017) quiso combinar berlina, SUV y coupé en un solo producto, pero terminó siendo un coche de diseño muy discutido. Ofrecía más espacio interior y practicidad que una berlina convencional, aunque sin el atractivo dinámico ni visual de otros BMW, quedando eclipsado por el éxito del X6.
BMW repitió la fórmula con el Serie 3 Gran Turismo (2013-2020), un modelo más práctico que el Serie 3 tradicional pero con una estética aún más controvertida. Aunque ofrecía mayor espacio y funcionalidad, los compradores prefirieron directamente SUV como el X4, condenando al modelo a unas ventas discretas y a su desaparición.
El futurista BMW Z1 (1989-1991) destacó por sus icónicas puertas retráctiles que desaparecían dentro de la carrocería y paneles exteriores desmontables. También ofrecía una distribución de peso casi perfecta y comportamiento dinámico sobresaliente, pero su diseño demasiado experimental y elevado precio limitaron enormemente su atractivo comercial.
El primer BMW Serie 8 E31 (1989-1999) llegó como gran turismo tecnológico con motores V12, diseño futurista y una inversión cercana a 900 millones de dólares. Aunque comenzó fuerte, la recesión económica de principios de los 90 y la cancelación del esperado M8 frenaron su impulso. BMW terminó vendiendo solo 30.621 unidades.
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