El Chevrolet SS, vendido entre 2014 y 2017, era prácticamente un Holden Commodore con el emblema de Chevrolet. Ambos compartían el potente motor V8 de 415 caballos, la plataforma y gran parte de sus componentes. Las diferencias se limitaban a pequeños ajustes en la suspensión y el sistema de escape, convirtiéndolo en uno de los ejemplos más puros de un modelo rebautizado.
La Ram ProMaster es, en realidad, una versión del conocido Fiat Ducato europeo. Aunque la variante estadounidense incorporó el motor Pentastar V6 y algunos ajustes específicos para el mercado norteamericano, mantiene prácticamente el mismo diseño exterior, el chasis y buena parte de la mecánica del modelo italiano.
Muchos aficionados desconocen que el Infiniti Q50 es la versión internacional del Nissan Skyline que continúa vendiéndose en Japón. Ambos comparten plataforma, motores y gran parte de su tecnología, aunque el Skyline incluso dispone de versiones exclusivas como el deportivo Nismo con una puesta a punto más radical.
La segunda generación del Saturn Vue, lanzada en 2008, procedía directamente del Opel Antara desarrollado en Europa. General Motors apenas introdujo cambios estéticos o mecánicos, aprovechando el diseño europeo para cubrir rápidamente un segmento en crecimiento antes del cierre definitivo de la marca Saturn.
El Acura SLX fue el primer SUV de la marca y, en realidad, no era un desarrollo propio de Honda. Se trataba de un Isuzu Trooper al que únicamente se le añadieron algunos detalles de acabado y equipamiento para ofrecer una imagen más lujosa mientras Acura preparaba el lanzamiento del MDX.
Aunque presenta una imagen diferenciada, el Dodge Hornet comparte plataforma, numerosos componentes y gran parte de su tecnología con el Alfa Romeo Tonale. Dodge modificó el diseño exterior, ajustó la suspensión y redujo el precio de partida, pero la base técnica sigue siendo prácticamente la misma que la del SUV italiano.
El Chevrolet Caprice PPV fue desarrollado exclusivamente para los cuerpos policiales estadounidenses, pero en realidad derivaba del Holden Caprice australiano. Las diferencias se limitaron a modificaciones destinadas al uso policial, mientras que la estructura, los motores y la mayor parte de la ingeniería seguían siendo las del modelo original.
El Buick Cascada fue la adaptación norteamericana del Opel Cascada, un descapotable que ya llevaba varios años comercializándose en Europa. Apenas recibió cambios antes de llegar a Estados Unidos y nunca consiguió destacar en ventas, por lo que desapareció del catálogo de Buick sin un sucesor directo.