La excusa para presentar una edición especial del Veyron en esta ocasión son los 100 años de la marca, aterrizados el Bleu Centenaire. Se trata de una edición limitada del superdeportivo y único modelo de la marca que se comercializará en cerca de 1.7 millones de dólares.
Lo que distingue a esta edición es un novedoso esquema de pintura en dos tonos de azul (de ahí el nombre), detalles en aluminio pulido, un nuevo diseño de neumáticos, pinzas de freno rojas y un nuevo acabado en la parrilla y entradas de aire.
Desde adentro un nuevo color en los forros de piel, iluminación LED, sensores de estacionamiento y cámara de reversa, por lo que resulta una verdadera desilusión el hecho de que mecánicamente sea exactamente igual al resto de los Veyron, pues se esperaba más potencia en esta versión.
Fue visto por primera vez en Pebble Beach y ya se sabía que sería exclusivo entre los exclusivos, se trata del Bugatti Veyron 16.4 Grand Sport, que comienza a salir del atelier de Molsheim, en Francia.