De KIIT y autos nuevos

Cuando era niño, siempre soñé con estar a bordo de un auto de esos que no se ...
15/06/2008

Javier Fueyo

Mientras que en agosto de ese año la NBC daba por concluida la espectacular serie de “El auto increíble” (para nosotros, Knight Rider para el mercado estadounidense), en México gozaba de sus mejores épocas y enloquecía a adolescentes y adultos con KIIT y su inimaginable carga tecnológica, buen sentido del humor y estar siempre del lado del bien.

En ese entonces no era fácil ver un Pontiac Trans Am por las calles de mi ciudad y no había quien soñara con poder tenerlo en su cochera (garage para ustedes).

En los ochenta, la industria automotriz nacional consumía lo producido internamente, con cinco marcas presentes: Chevrolet, Chrysler, Ford, Nissan y VW. Las ventas alcanzaban alrededor de las 383 mil unidades anuales y dominaban el mercado modelos como el “vochito” y el Tsuru II.

No fue sino hasta 1994, con el tratado de libre comercio en la zona NAFTA, que México se abrió a la modernidad y pudimos tener rodando por las “bachientas” calles nacionales (un must en el país) las perfectas suspensiones de un Mercedes Benz o Jaguar. La industria nacional se disparó y en el 2000 ya contábamos con 39 marcas; hoy en día incluso tenemos algunas que no se comercializan en Estados Unidos, como Alfa Romeo, Faw, Fiat, Peugeot, Seat y Renault y las ventas superan el millón de unidades. Para el 2010 se estima la entrada de ocho automotrices más y ventas en el orden del millón y medio de autos. Sin embargo, paralelamente, la apertura a la importación personal desde los Estados Unidos de unidades fabricadas en la región NAFTA abre otro debate. Por un lado se castiga y critica duramente que el gobierno mexicano permita la llegada de “chatarra” del lado americano, todos esos Dodge Caravan abandonados y alguno que otro Pontiac Trans Am (sí, el mismísimo KIIT), alegando que son altamente contaminantes e inseguros.

Hay muchas cosas importantes: primero, la demanda por estos autos ha sido arrolladora. Se habla de casi dos millones de importaciones durante el 2007, lo que supone un mercado necesitado de coches baratos. La misma industria establecida no tiene claro si esta cifra es real, pero lo cierto es que están cumpliendo una necesidad de transporte accesible. Segundo: se alega que son contaminantes e inseguros. México se rige por la norma de emisiones contaminantes US94, que operaba hace 14 años en Estados Unidos (ahora se importan no mayores de 10 años) y una buena parte de esos vehículos ya contaba en 1998 con cinturones de cinco puntos, bolsas de aire y ABS. Parece ser que la gran mayoría contaminan menos que algunos autos que aún se venden acá con más de 20 años de historia y cuentan con mejor equipo de seguridad.

Si nos preparamos para enfrentar esta competencia con buenos precios y regulaciones actuales en emisiones y seguridad, definitiva no tendremos la necesidad de comprar esa “chatarra” en mejores condiciones que muchos autos nuevos; así sólo podríamos importar el auto de nuestros sueños, quizás por ahí alguien tiene un “KIIT” moderno que nos lo deje por algunos miles de dólares.

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