Cada día contamos con preparaciones nuevas que no dejan de sorprendernos, pero esta que hoy les traemos, nos ha impresionado por el auto donde el afamado
preparador americano AMS Performance ha puesto sus manos. Se trata de una auténtica locura, ya que AMS ha tomado como base un auténtico auto fúnebre operativo desde 1996.
En concreto se trata de un
Chevrolet Caprice con un
propulsor 6.0 litros V8, al cual se le han incorporado nuevas levas y muelles en las válvulas, y un potente turbo que consigue funcionar con una presión de 23 psi. El resultado final es una enorme
potencia de 1.000 CV, que consigue unas prestaciones de 0 a 100 en tan solo 2,3 segundos.
Si esto aun parece poco, para aquellos que quieran realizar su último viaje a toda velocidad, AMS continua trabajando para conseguir una mejora de este
Chevrolet, tienen planeado subirle de potencia hasta los
1.300 caballos incorporando un nuevo turbo, una transmisión más fuerte y un nuevo diferencial trasero.
Para los más curiosos, deciros que
AMS ha mantenido el interior de este auto totalmente original, igual que cuando se usaba para trasportar los ataúdes de los finados, manteniendo de este modo todo el equipo necesario para en cualquier momento volver a su función.