El mundo del automóvil ha dado vida a numerosos modelos capaces de combinar prestaciones de deportivo con una apariencia completamente discreta, pero pocos lo hicieron tan bien como el Chevrolet SS. Lanzado en 2014, este sedán pasó prácticamente inadvertido para el gran público pese a esconder bajo el capó el legendario motor V8 LS3 del Corvette, una mecánica capaz de ofrecer 415 caballos de potencia y unas prestaciones al nivel de deportivos mucho más caros. Su escaso éxito comercial ha terminado convirtiéndolo en uno de los modelos más buscados por los coleccionistas.
El Chevrolet SS nació sobre la plataforma del Holden Commodore australiano, un vehículo de tracción trasera que General Motors adaptó para el mercado estadounidense. A diferencia de otros sedanes convencionales, este modelo incorporaba el V8 atmosférico LS3 de 6.2 litros, asociado inicialmente a una caja automática de seis velocidades y, posteriormente, también disponible con transmisión manual. Gracias a esta combinación, aceleraba de 0 a 100 km/h en apenas 4,1 segundos, cifras propias de un auténtico muscle car, aunque su diseño apenas dejaba entrever semejante potencial.
Además de su motor, el SS destacaba por una puesta a punto excepcional. Contaba con reparto de pesos casi perfecto, suspensión Magnetic Ride Control, diferencial autoblocante y frenos Brembo, elementos que le permitían ofrecer un comportamiento dinámico comparable al de berlinas deportivas europeas de mayor precio. Sin embargo, su imagen sobria hizo que muchos compradores lo confundieran con un sedán convencional, limitando enormemente sus ventas.
Otro de los grandes argumentos del Chevrolet SS era su completo equipamiento. Desde su lanzamiento ofrecía asientos calefactados y ventilados, tapicería de cuero, navegador, Head-Up Display, asistencias a la conducción y numerosos sistemas tecnológicos que en aquella época eran poco habituales incluso entre modelos premium. Todo ello por un precio cercano a los 46.000 dólares, convirtiéndolo en una auténtica ganga para quienes supieron apreciar sus cualidades.
Pese a todas sus virtudes, Chevrolet apenas comercializó menos de 13.000 unidades entre 2014 y 2017, ya que el cierre de la planta australiana donde se fabricaba puso fin a su producción. Hoy, esa escasez, unida a la fiabilidad del motor LS3, considerado uno de los mejores V8 modernos de General Motors, ha disparado el interés por este modelo en el mercado de segunda mano. Muchos especialistas coinciden en que se trata de uno de los sedanes deportivos más infravalorados de la historia reciente, capaz de ofrecer prestaciones de primer nivel sin llamar la atención.
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