El MINI Cooper es uno de esos automóviles cuya identidad se reconoce prácticamente a primera vista. Desde el modelo original de 1959, la fórmula ha evolucionado en tamaño, tecnología y prestaciones, pero ha mantenido una característica fundamental: la tracción delantera. Ahora, esa tradición podría estar a punto de desaparecer. Según las informaciones procedentes de Autocar, MINI estaría estudiando utilizar la nueva plataforma Gen6 de BMW para la próxima generación del Cooper eléctrico, una arquitectura diseñada para vehículos eléctricos de nueva generación y que emplea tracción trasera de fábrica. De confirmarse, sería uno de los cambios técnicos más importantes en la historia moderna del pequeño deportivo británico.
El principal candidato para recibir esta transformación sería el MINI Cooper eléctrico, ya que la plataforma Gen6 de BMW ha sido desarrollada específicamente para la nueva generación de modelos eléctricos de la compañía alemana. El cambio no sería simplemente una cuestión de colocar el motor en otro eje: modificaría el comportamiento dinámico de un automóvil que durante décadas ha construido buena parte de su reputación sobre la sensación de conducción ágil y directa. Con la tracción trasera, las ruedas delanteras dejarían de encargarse simultáneamente de dirigir y transmitir la potencia, lo que podría permitir una respuesta más limpia al acelerar y una mejor distribución de las tareas entre ambos ejes. En un coche tan compacto, esa transformación podría darle al Cooper eléctrico un carácter todavía más deportivo y diferente al de sus rivales.
El cambio también supondría romper con una tradición que comenzó con el MINI original hace más de seis décadas. La marca introdujo posteriormente la tracción integral ALL4 en 2010, pero nunca ha comercializado un MINI de producción con propulsión trasera. El Cooper eléctrico actual utiliza una plataforma de tracción delantera desarrollada por Spotlight Automotive, la empresa conjunta de BMW y Great Wall Motor en China, mientras que las versiones de combustión se apoyan en una evolución profunda del chasis de la generación anterior. Si el proyecto Gen6 llega finalmente a producción, MINI podría convertir la electrificación en la excusa perfecta para reinventar técnicamente al Cooper sin renunciar a su esencia.
Curiosamente, el aspecto exterior no debería sufrir una transformación tan radical. El jefe de diseño de MINI, Holger Hampf, ha señalado que mantener las proporciones características del Cooper continúa siendo una prioridad, aunque existe margen para reducir ligeramente sus dimensiones sin comprometer el espacio interior o la seguridad. La inspiración podría llegar del R50, el primer MINI desarrollado durante la era BMW y presentado en 2001, una generación que marcó el renacimiento moderno de la marca y que todavía conserva una enorme legión de seguidores. El objetivo sería evolucionar la silueta sin perder esa combinación de techo alto, voladizos cortos y proporciones compactas que permite identificar a un MINI incluso desde lejos.
La estrategia cobra todavía más sentido por la creciente competencia que existe en Europa dentro del segmento de los pequeños eléctricos. MINI se enfrenta a rivales de Volkswagen, Renault y otros fabricantes que están desarrollando modelos compactos con precios, autonomía y tecnología cada vez más competitivos. Para diferenciarse, el próximo Cooper podría apostar no solo por un diseño reconocible, sino también por una arquitectura de propulsión poco habitual entre los utilitarios eléctricos. El reto será mantener la característica sensación de conducción tipo kart que define a MINI mientras se adapta a las exigencias de una nueva generación de vehículos eléctricos.
En Estados Unidos, la situación es todavía más compleja. MINI dejó de ofrecer el anterior Cooper SE después de 2024 y posteriormente aplazó la llegada de los Cooper y Aceman eléctricos fabricados en China debido al impacto de los aranceles sobre los vehículos eléctricos procedentes de ese país. Por ello, el futuro Cooper eléctrico tendrá que encontrar una estrategia industrial que permita a MINI competir en mercados clave sin disparar sus costes. Si finalmente adopta la plataforma Gen6 de BMW y la propulsión trasera, el próximo Cooper no solo cambiará su sistema de transmisión: podría convertirse en el MINI más diferente de toda la era moderna, manteniendo el rostro que los aficionados conocen mientras transforma por completo la tecnología que hay bajo él.