El Tiguan por las líneas de Nazca

Etapa 18: Lima-Nazca Hemos cambiado de conductor y seguimos nuestro viaje lleno de aventuras, te presentamos el ...
08/01/2009

Javier Fueyo

No hemos tenido un buen inicio en esta tercera etapa del proyecto más ambicioso en cuanto a pruebas se refiere de Automóvil Panamericano. El avión que me llevaba desde la Ciudad de México a Lima tuvo que hacer una parada técnica en… ¡Acapulco!, porque el combustible no alcanzaba. Javier Fueyo, quien me esperaba en la capital peruana para entregarme las llaves y continuar la prueba-aventura ha tenido que dejar las llaves en un hotel y cuando he llegado al lugar no sabía si habría auto, si la Tiguan habría sido vendido a piezas o, por el contrario, el Volkswagen estaría entero.

Hace un mes le entregué a Emilio Scotto la Tiguan en el Aeropuerto de México con 1,700 kilómetros y cuando me vuelvo a juntar con la correcaminos esta cerca de los 10,000. En una primera inspección visual no detecto ningún daño. El auto está enteró y ya ha sufrido el paso por Costa Rica y Nicaragua durante unas lluvias torrenciales. El rack superior Trocko suena ligeramente, nada grave. El cristal delantero tiene la marca de una piedra voladora que impactó justo allá donde siempre se dirige la vista siempre, pero todo son daños menores si tenemos en cuenta que ya ha realizado 8,300 kilómetros y ha sido sometido a una reclusión de cuatro días en un contenedor para cruzar de Panamá a Colombia, y así evitar el intransitable tapón de Darién.

Al subir al auto, me empiezo a dar cuenta enseguida de la calidad con al que está hecho este Tiguan. Los ajustes siguen manteniendo las tolerancias, los acabados parecen como si el auto hubiese salido de la agencia esa misma mañana. Llave, contacto, giro y no hay ruido alguno, a pesar de que Fueyo me comentó que en alguna ocasión había detectado un sonido proveniente de la correa del alternador. Nada, el 2.0 litros turbo esta mejor que nuevo.

La ruta entre Lima y Nazca no tiene nada de especial. Nada. Buena carretera, más o menos rápido, pero nada más. Nazca es una ciudad situada al sureste de Lima que es ya reconocida en el mundo por sus famosas líneas, que nos son otra cosa que una serie de dibujos, de clara influencia inca, que se dibujan en el campo, y que todo le mundo asegura que se producen de una manera natural. No parece nada extraño, pero si comentamos que los dibujos pueden tener hasta kilómetros de ancho o largo y que las figuras que forman son casi perfectas, entonces las cosas se empiezan a ver de otra manera bien distinta, hasta con escepticismo.

Poco más, sin novedades en esta primera jornada de la tercera etapa que nos llevará a Usuahia (Argentina), allá donde el mundo se acaba y donde el viento da la vuelta. Cruzar desde allá a algún sitio sería llegar a la Antártida y, de momento, ese no es nuestro objetivo.

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