VinFast quiere ampliar el alcance de su gama eléctrica y ha dejado entrever que el VF 2 podría llegar en el futuro a mercados internacionales como Europa y Estados Unidos. El modelo representa una apuesta muy diferente a los grandes SUV eléctricos que dominan actualmente el mercado: es un microcoche de apenas 3,09 metros de longitud, pensado principalmente para desplazamientos urbanos y con un precio especialmente agresivo. La propia compañía ha puesto el foco en el regreso de los vehículos de dimensiones reducidas, siguiendo el camino abierto por modelos como el Citroën Ami o el Fiat Topolino.
El concepto resulta especialmente llamativo por sus proporciones. El VinFast VF 2 tiene dos puertas, cuatro plazas y mide 3.090 mm de largo, 1.496 mm de ancho y 1.663 mm de alto, con una batalla de 2.065 mm. Para ponerlo en perspectiva, es más de medio metro más corto que un Fiat 500e, una diferencia considerable que facilita su utilización en calles estrechas y aparcamientos urbanos. Su planteamiento no busca competir con compactos eléctricos convencionales, sino ofrecer una solución de movilidad mucho más sencilla.
En Vietnam, el VF 2 se ha presentado con un precio de 188 millones de dongs, unos 7.200 dólares, incluyendo la batería, una cifra que lo coloca en un territorio más próximo al de una motocicleta premium que al de un automóvil eléctrico convencional. Su lanzamiento contempla una autonomía de hasta 210 kilómetros con una carga, mientras que la mecánica eléctrica mueve las ruedas traseras. Además, incorpora elementos como aire acondicionado, pantalla de información de 7 pulgadas, faros LED y llantas de 13 pulgadas.
La velocidad también deja claro cuál es su verdadera filosofía. Según los datos publicados sobre el modelo, el VF 2 alcanza alrededor de 80 km/h de velocidad máxima, mientras que su motor eléctrico entrega hasta 30 kW y 65 Nm de par. Estas cifras serían poco competitivas para un turismo convencional, pero tienen sentido en un vehículo concebido para trayectos urbanos. También dispone de elementos de seguridad como airbag del conductor, ABS y control de tracción, algo importante en una categoría donde el precio suele obligar a reducir equipamiento.
La gran incógnita está ahora en su expansión internacional. VinFast no ha confirmado todavía una fecha concreta ni las especificaciones definitivas para Europa o Estados Unidos, pero la compañía ha utilizado precisamente el auge de los microcoches como referencia para plantear la posibilidad. El reto sería adaptar un vehículo tan pequeño y lento a las normativas, exigencias de seguridad y hábitos de conducción de mercados donde los automóviles convencionales tienen unas dimensiones y prestaciones muy superiores.
Si finalmente cruza las fronteras de Vietnam, el VF 2 podría convertirse en uno de los eléctricos más accesibles del mercado, aunque su éxito dependería enormemente del precio final y de las posibles modificaciones necesarias para cada región. VinFast ya trabaja en su expansión internacional y mantiene sus planes relacionados con Estados Unidos, por lo que este diminuto modelo podría abrir una vía completamente distinta para la marca: competir no por potencia, autonomía o tecnología, sino por precio, tamaño y facilidad para moverse por la ciudad.