En total, son seis las opciones que Ferrari ha patentado, pero todas tienen algo en común. Dos de las ruedas se movilizan por motores eléctricos, mientras que las otras dos lo hacen por medio del motor a combustión (seguramente muy potente).
Hay que tener presente que no se trata de un generador eléctrico que moviliza al eje (delantero), sino que para cada rueda hay un motor independiente que se alimenta mediante baterías, algo similar al Active Wheel de Michelin. De los motores térmicos si no se dice nada, pero seguramente será cualquier joya de ingeniería de la casa de Maranello.
El objetivo de Ferrari no sería precisamente etiquetarse como una marca ‘verde’, sino ofrecerle a sus conductores la tecnología más avanzada y mas facilidades de manejo. Y si se puede ahorrar algo de gasolina mediante eso, pues mejor, pero no es un fin per se. Los motores eléctricos no serían para andar en ciudad, sino para condiciones de baja adherencia, donde el conductor podría elegir a voluntad.
Además, en varios países, estos Ferraris se considerarían híbridos, por lo cual pagarían menos impuestos. Ferrari no ha divulgado nada de este proyecto, pues ha sido la revista Autocar la que la ha ‘denunciado’, así que quedamos atentos a las declaraciones de los talianos.