
Ford quiere que Lincoln sea una marca mucho más estadounidense a partir de 2030. La compañía ha confirmado que aumentará la producción de modelos Lincoln en Estados Unidos y dejará de importar desde China el Nautilus, actualmente el vehículo más vendido de la marca. El fabricante todavía no ha explicado qué modelos se producirán en territorio estadounidense ni en qué fábricas, pero el anuncio supone un cambio importante en la estrategia industrial de Ford.
Actualmente, Ford fabrica dos modelos de Lincoln en China. El Nautilus se produce allí para su exportación a Estados Unidos, mientras que el Z está destinado al mercado chino y no se vende en Norteamérica. Este último modelo, desarrollado junto al socio local Changan, anteriormente recibió el nombre de Zephyr y utiliza una base relacionada con el Ford Mondeo. Por ahora, Ford tampoco ha aclarado qué ocurrirá con el Z después de 2030.
El Nautilus comenzó a llegar desde China a Estados Unidos en 2024 y actualmente soporta un arancel del 52,5 %. A pesar de este coste, continúa siendo el modelo más vendido de Lincoln. La marca entregó 20.050 unidades hasta julio de 2026, una cifra que queda muy lejos de la de otros SUV de Ford. El Explorer, por ejemplo, registró 145.829 unidades durante el mismo periodo.
Los aranceles no son, sin embargo, el único motivo detrás de la decisión. La normativa estadounidense sobre tecnologías y componentes conectados procedentes de China también ha influido en el cambio. Ford había solicitado autorización al Departamento de Comercio para seguir vendiendo determinados vehículos que podían quedar afectados por estas restricciones. En el caso concreto del Nautilus, el software fue desarrollado en Estados Unidos, aunque se instala en China.
Las conversaciones con el Departamento de Comercio han aportado algo de tranquilidad a Ford. Según la información disponible, el Nautilus no necesita una autorización especial para continuar vendiéndose actualmente en Estados Unidos. Esto significa que el SUV no estaría ante una prohibición inmediata, pero Ford ha decidido igualmente modificar su estrategia industrial para los próximos años.

Jim Farley, consejero delegado de Ford, ha defendido el movimiento como una apuesta por Estados Unidos. Lincoln es una marca histórica del mercado estadounidense, y Ford considera que producir más vehículos de la compañía en su propio país refuerza esa identidad. La empresa reconoce que no será necesariamente el camino más sencillo, pero considera que fabricar en Estados Unidos es una apuesta estratégica para el futuro de la marca.
La decisión también plantea dudas sobre el futuro del Lincoln Z. El modelo se fabrica actualmente en China junto a Changan y está destinado al mercado local. Ford todavía no ha confirmado si continuará produciéndose después de 2030 o si desaparecerá como parte de esta nueva estrategia. El futuro del sedán dependerá, en buena medida, de los planes que la compañía concrete para su gama Lincoln.
El año elegido por Ford también resulta significativo. La producción estadounidense no comenzará hasta 2030, una fecha que deja varios años para preparar nuevas fábricas, adaptar líneas de producción y definir qué modelos serán fabricados localmente. Para entonces, además, las políticas comerciales de Estados Unidos podrían haber cambiado. El actual régimen de aranceles podría modificarse bajo una futura administración, algo que Ford tendrá que tener en cuenta antes de realizar inversiones definitivas.
Por ahora, el Nautilus seguirá llegando desde China y continuará a la venta en Estados Unidos. Pero Ford ya ha marcado el camino para Lincoln: más producción nacional y una menor dependencia de las fábricas chinas. El movimiento afecta directamente al SUV más importante de la marca y podría terminar redefiniendo dónde se fabricarán los próximos modelos de Lincoln.
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