Ford pone fin a una era: el Escape desaparecerá en 2027 y deja un enorme vacío entre ...

El histórico crossover de Ford se despide tras 25 años y millones de unidades vendidas. Su desaparición ...
27/08/2026

Rancez Damian

El histórico crossover de Ford se despide tras 25 años y millones de unidades vendidas. Su desaparición abre una nueva etapa para la marca y obliga a muchos compradores a buscar alternativas.

Ford ha confirmado que el Escape no tendrá una versión 2027, poniendo punto final a una trayectoria de 25 años en uno de los segmentos más competitivos del mercado. La decisión no responde a un problema de ventas ni a un fracaso comercial, sino a la transformación de la planta de Louisville, Kentucky, que será adaptada para producir nuevos vehículos eléctricos asequibles bajo la plataforma de producción Universal EV de Ford, con una inversión prevista de 5.000 millones de dólares. La fabricación del Escape terminó antes de finalizar 2025, aunque las unidades acumuladas permitieron mantener el modelo en los concesionarios durante buena parte de 2026.

¿Qué perderán los compradores con la desaparición del Escape?

Para los clientes, la marcha del Escape supone perder una alternativa especialmente interesante por su conducción confortable, eficiencia y variedad de sistemas de propulsión, incluyendo versiones híbridas e híbridas enchufables. Los actuales propietarios, eso sí, no quedarán abandonados: Ford seguirá proporcionando mantenimiento, piezas y cobertura de garantía conforme a las condiciones correspondientes. La desaparición del modelo tampoco implica que deje de existir soporte para las unidades que ya circulan. Donde sí pueden aparecer dudas es en el mercado de segunda mano, ya que aunque su larga trayectoria y popularidad pueden ayudar a sostener los precios, la ausencia de un sucesor directo podría afectar a su valor residual con el paso del tiempo.

Tras la salida del Escape, el Bronco Sport se convierte en el único crossover compacto de Ford, pero no es un sustituto equivalente. Su filosofía está mucho más orientada a la conducción fuera del asfalto, con mayor altura libre al suelo, tracción integral y diferentes modos de conducción. El problema para quien buscaba un Escape es que el Bronco Sport no ofrece la misma combinación de confort y eficiencia, especialmente porque no dispone de las alternativas híbridas e híbridas enchufables que habían convertido al Escape en una opción atractiva para familias.

El mercado tiene alternativas, pero Ford prepara algo diferente

El hueco dejado por el Escape será aprovechado por rivales como el Honda CR-V, Toyota RAV4 y Mazda CX-5, que mantienen una fuerte presencia entre los SUV compactos. Tanto el CR-V como el RAV4 ofrecen versiones híbridas, mientras que el RAV4 también cuenta con una alternativa híbrida enchufable. El Mazda CX-5 apuesta por un enfoque más refinado y dinámico, mientras que modelos como el Hyundai Santa Fe ofrecen una carrocería de mayores dimensiones para quienes necesitan más espacio. Por tanto, los compradores no se quedarán sin opciones, aunque sí tendrán que cambiar de marca si buscan exactamente la fórmula que ofrecía el Escape.

La desaparición del Escape también encaja con la profunda transformación que está experimentando Ford, que pretende utilizar la capacidad liberada en Louisville para fabricar eléctricos de menor coste. De momento, la compañía no ha confirmado que vaya a recuperar el nombre Escape ni ha anunciado un sucesor concreto, aunque existen rumores sobre la posibilidad de que la denominación reaparezca asociada a un futuro vehículo eléctrico. Por ahora, cualquier regreso debe considerarse especulación y no un plan oficial de producto. Lo que sí está claro es que Ford está reorganizando su gama mientras el mercado del automóvil cambia rápidamente hacia la electrificación.

El adiós del Escape forma parte, además, de una oleada de desapariciones y transformaciones que afectará a numerosos SUV durante 2027, a medida que los fabricantes revisan sus catálogos y reasignan recursos hacia modelos eléctricos, híbridos y nuevas arquitecturas. Después de un cuarto de siglo, el Escape se marcha dejando atrás millones de unidades y una enorme base de propietarios, pero su desaparición representa algo más que el final de un modelo: es una muestra de cómo las prioridades de la industria están cambiando a gran velocidad. Para Ford, el siguiente capítulo ya no se escribirá con el Escape, sino con los eléctricos asequibles que ocuparán su lugar en la fábrica de Kentucky.