La nueva generación de la Ford Super Duty llegará con cambios importantes bajo el capó. Según los libros de pedidos filtrados por Ford Truck Enthusiasts, la marca eliminará dos motores históricos de la gama y apostará directamente por configuraciones mucho más potentes. El desaparecido V8 de gasolina de 6.8 litros ya no estará disponible, mientras que el conocido diésel Power Stroke de 6.7 litros en su versión estándar también dejará de ofrecerse en 2027.
Con esta decisión, Ford convierte al famoso motor V8 “Godzilla” de 7.3 litros en el propulsor estándar de todas las versiones Super Duty. Este enorme bloque atmosférico desarrolla 430 caballos de fuerza y 485 libras-pie de torque, cifras que lo colocan entre los motores de gasolina más respetados del segmento heavy-duty. El nombre Godzilla no es casualidad: Ford diseñó este V8 para ofrecer una durabilidad extrema, enorme capacidad de remolque y un comportamiento ideal para trabajos pesados.
Para quienes siguen apostando por el diésel, la única alternativa será ahora el potente V8 Power Stroke High Output de 6.7 litros. Esta versión entrega 500 caballos de fuerza y un brutal torque de 1200 libras-pie, una cifra que convierte a la Super Duty en una auténtica bestia para arrastrar cargas pesadas. Ford parece haber entendido que el cliente de este segmento ya no busca motores básicos, sino configuraciones capaces de ofrecer máximo rendimiento desde fábrica.
Aunque las camionetas de trabajo pesado parecen alejadas de la Fórmula 1, la estrategia de Ford sigue una lógica muy similar a la de las categorías de competición: menos opciones, pero mucho más especializadas y eficientes. La marca estadounidense busca simplificar la gama mientras eleva el rendimiento promedio de todas sus versiones, algo que también ayuda a reforzar la imagen premium y tecnológica de la Super Duty frente a rivales como Chevrolet Silverado HD y Ram Heavy Duty.
Por ahora, Ford no ha publicado los precios oficiales de la gama 2027, pero todo apunta a que habrá aumentos importantes. Hasta ahora, el salto del V8 de 6.8 litros al Godzilla de 7.3 litros suponía un coste adicional cercano a los 1500 dólares. En el caso del diésel, la variante Power Stroke de alto rendimiento costaba unos 3500 dólares más que el motor estándar, por lo que muchos analistas creen que la nueva estrategia encarecerá notablemente las camionetas.
Con estos cambios, Ford deja claro que quiere mantener el liderazgo en el segmento de camionetas de trabajo pesado en Norteamérica. La incorporación del Godzilla como motor base refuerza la imagen de fuerza, capacidad y tecnología de la Super Duty, una gama que sigue siendo fundamental para el negocio global de la marca. Ahora solo queda esperar el anuncio oficial de precios para comprobar si los compradores están dispuestos a pagar más por una camioneta que promete ser todavía más extrema.
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