Un auténtico sleeper de finales de los 80. Con tracción total y motor turbo, ofrecía un rendimiento muy por encima de su imagen discreta. Fue el precursor directo del Lancer Evolution, pero nunca alcanzó su notoriedad.
Con 230 CV y un 0-100 km/h en poco más de 6 segundos, el Viggen era rápido y diferente. Su problema fue Saab: una marca de nicho con dificultades financieras que impidieron su expansión.
Poco conocido incluso en su época. Ligero, turbo y con tracción total, ofrecía una conducción muy divertida. Su corta producción y la retirada de Isuzu del mercado lo condenaron al olvido.
Con 330 CV y base mecánica de Mercedes, era mucho más serio de lo que parecía. Sin embargo, su identidad confusa y la imagen de la marca jugaron en su contra.
Un sedán con motor V8 de 415 CV capaz de acelerar como un deportivo. Su problema fue el cierre de Pontiac, que cortó cualquier posibilidad de éxito comercial.
Potente, seguro y con tracción total, pero víctima de la imagen conservadora de Volvo. Mientras los alemanes dominaban el segmento, este modelo quedó injustamente relegado.
Una berlina deportiva adelantada a su tiempo. Motor V6 de 200 CV y buenas prestaciones, pero eclipsado por otros modelos de Ford y el auge de los SUV. Hoy es una joya oculta.
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