El Dodge Challenger SRT Hellcat de 2015 marcó un antes y un después en los deportivos estadounidenses al incorporar un V8 HEMI de 6,2 litros con compresor, capaz de desarrollar 707 CV y 650 lb-pie de par, equivalentes a unos 881 Nm. Estas cifras lo convirtieron en uno de los grandes referentes de la nueva generación de muscle cars de altas prestaciones.
El Dodge Charger SRT Hellcat Redeye de 2021 llevó la fórmula del Challenger a una carrocería de cuatro puertas y alcanzó los 797 CV gracias a su V8 HEMI de 6,2 litros sobrealimentado. La cifra situaba a esta berlina entre los automóviles de producción de cuatro puertas más potentes de su época, con unas prestaciones que superaban las de numerosos deportivos de generaciones anteriores.
El Ford GT de 2005 recuperó el espíritu del legendario GT40 con una configuración moderna de motor central y un V8 de 5,4 litros sobrealimentado. Su potencia alcanzaba los 550 CV, una cifra que permitía al superdeportivo competir con algunos de los modelos europeos más destacados de su época.
El Cadillac CT5-V Blackwing demuestra que los motores sobrealimentados siguen teniendo un papel importante en las berlinas deportivas actuales. Su V8 de 6,2 litros con compresor desarrolla 668 CV, una potencia que lo sitúa muy por encima de una berlina convencional y lo convierte en uno de los modelos más radicales de la gama Cadillac.
El Studebaker Golden Hawk de 1957 es el modelo más antiguo de esta selección y demuestra que los compresores no son una invención de la era moderna. Su V8 de 4,7 litros utilizaba un compresor centrífugo Paxton para alcanzar 275 CV, una cifra muy respetable para un turismo estadounidense de finales de los años cincuenta.
El Cadillac CTS-V forma parte de una familia de berlinas de altas prestaciones que recurrieron a motores V8 sobrealimentados para competir con los deportivos europeos. En su tercera generación, el modelo equipaba un V8 de 6,2 litros con compresor que desarrollaba 640 CV, una cifra que lo situaba entre las berlinas más potentes de su categoría.
El Cadillac Escalade-V lleva la tecnología del compresor a un vehículo de lujo de gran tamaño. Su V8 de 6,2 litros sobrealimentado entrega 682 CV, una cifra extraordinaria para un SUV con tres filas de asientos y una carrocería diseñada para transportar pasajeros con un elevado nivel de confort.
El Mini Cooper S de primera generación moderna, conocido internamente como R53, utilizó un compresor Eaton para sobrealimentar su motor de cuatro cilindros y 1,6 litros. En sus primeras versiones desarrollaba 163 CV, una cifra considerable para un compacto de dimensiones reducidas a comienzos de los años 2000.
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