No todos los Ferrari sirven para lo mismo. Un Ferrari 812 Superfast (motor delantero V12) es ideal para viajes largos, mientras que un Ferrari 488 GTB está pensado para circuito. Elegir mal aquí arruina la experiencia.
Modelos como el Ferrari F355 requieren servicios mayores con el motor fuera del coche, lo que puede costar decenas de miles de euros. Aquí no hay atajos baratos.
Algunos modelos como el Ferrari Mondial o el Ferrari 400 son más accesibles, pero también menos valorados por rendimiento y sensaciones.
Ferrari prioriza clientes fieles. Si eres nuevo, lo habitual es empezar por modelos usados o menos exclusivos antes de acceder a los más demandados.
Un Ferrari barato suele esconder problemas. Es preferible pagar más por una unidad con historial completo que ahorrar y enfrentarse luego a reparaciones costosas.
Investigar es clave. Por ejemplo, el F355 tuvo problemas conocidos en válvulas y colectores. Conocer estos puntos débiles puede ahorrarte miles en reparaciones.
Los Ferrari destinados a EE.UU. suelen ser más pesados y menos potentes por normativas. Versiones europeas de modelos como el Ferrari 360 Modena suelen ser más buscadas.
Ferrari nunca ha destacado por su fiabilidad, especialmente en modelos antiguos. Aunque los actuales han mejorado, siguen sin ser coches para uso diario sin preocupaciones.
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