El Mercury Marauder de 1969 es uno de esos muscle cars infravalorados que ofrecen mucho por poco dinero. Desde unos 6.100 dólares puedes acceder a una unidad decente, mientras que los ejemplares en estado impecable rara vez superan los 16.000. Equipado con el V8 429 y carburador de cuatro cuerpos, ofrece prestaciones más que respetables, con un 0 a 100 km/h en poco más de 7 segundos.
El Camaro de 1975 suele pasar desapercibido, pero ahí está su atractivo. Con un V8 de 5.7 litros y 155 CV, no es el más rápido de serie, pero sí una base ideal para modificaciones. Su bajo precio lo convierte en un lienzo perfecto para crear un muscle car personalizado sin gastar demasiado.
El Mercury Comet de 1972 es una opción versátil para quienes buscan iniciarse en el mundo clásico. Desde motores seis cilindros hasta el V8 302, este modelo permite múltiples configuraciones. Con 220 CV en su versión más potente, ofrece un equilibrio interesante entre precio y prestaciones.
El Gran Torino Sport destaca por su diseño agresivo y su precio accesible, desde unos 10.450 dólares. Aunque su motor base no impresiona en cifras, su potencial de mejora lo convierte en un proyecto ideal para entusiastas que buscan rendimiento a medida.
El Cougar de 1973 mezcla lujo y músculo en una propuesta muy interesante. Con el motor 351 Cobra Jet alcanza 266 CV y acelera de 0 a 100 km/h en apenas 6,3 segundos. Es una opción equilibrada para quienes quieren comodidad sin renunciar a la potencia.
El Charger de 1974 es una puerta de entrada asequible al mundo muscle. Aunque las versiones básicas son modestas, las variantes con motor 400 ofrecen más carácter. Su diseño icónico y su potencial mecánico lo convierten en una excelente base de proyecto.
El Barracuda de 1965 es uno de los pioneros del segmento pony car. Aunque menos potente que otros rivales, su historia y precio accesible —desde unos 6.325 dólares— lo convierten en una pieza muy atractiva para coleccionistas y aficionados.
El Grand Am de 1973 apostó por combinar lujo europeo con músculo americano. Con motores de hasta 455 pulgadas cúbicas, ofrecía potencia junto a un interior refinado. Hoy sigue siendo una opción interesante por su estilo y precio relativamente bajo.
El Chevy II Nova de 1969 es un clásico versátil que puede adaptarse a cualquier proyecto. Con un V8 350 de hasta 295 CV, ofrece un rendimiento sólido y un enorme potencial de personalización. A pesar de la competencia interna dentro de Chevrolet, este modelo ha sabido ganarse un lugar entre los muscle cars más valorados.
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