Ford presentó el Ranchero en 1957, combinando la parte delantera de un turismo con una zona trasera abierta para transportar mercancías. Su primera generación se basaba en una carrocería familiar de dos puertas y estableció una fórmula que la marca mantuvo durante más de dos décadas. A lo largo de su trayectoria, el modelo utilizó plataformas relacionadas con los Ford Falcon, Torino y LTD II, adaptándose a los cambios de la gama de turismos. Precisamente, esa base compartida le proporcionaba un comportamiento en carretera más parecido al de un coche convencional que al de una camioneta tradicional. La producción terminó en 1979, pero el Ranchero sigue siendo uno de los ejemplos más representativos de las pick-ups derivadas de automóviles.
Chevrolet respondió al éxito inicial de Ford con el El Camino de 1959, una propuesta que utilizaba una plataforma de turismo de tamaño completo en lugar de un chasis convencional de camión. La idea permitía ofrecer una pick-up con un diseño elegante, acabados propios de un automóvil y una zona de carga abierta. Aunque la primera generación tuvo una trayectoria breve, el nombre regresó en 1964 y terminó convirtiéndose en uno de los más reconocibles de esta categoría. Sus posteriores versiones, incluidas las de orientación deportiva, reforzaron el vínculo con los muscle cars estadounidenses. La producción concluyó en 1987, dejando un modelo que todavía atrae a aficionados por su combinación de estilo, comodidad y utilidad.
General Motors también comercializó una versión prácticamente hermana del El Camino a través de GMC. El modelo apareció en 1971 con el nombre Sprint y pasó a llamarse Caballero en 1978. Compartía buena parte de la carrocería, el chasis y los componentes mecánicos con Chevrolet, por lo que las diferencias se concentraban principalmente en detalles estéticos y acabados. Esa estrategia permitía a GMC ofrecer una alternativa con identidad propia sin desarrollar un vehículo completamente nuevo. Su menor popularidad frente al El Camino hizo que hoy resulte menos habitual en concentraciones y anuncios de clásicos, aunque ambos representan la misma filosofía: utilizar una plataforma de turismo para crear una pick-up con un comportamiento más cercano al de una berlina o un coupé.
El Subaru BRAT nació sobre la base del familiar Leone y añadió una pequeña caja trasera a una plataforma de turismo con tracción integral. Su característica más peculiar eran los dos asientos de plástico orientados hacia atrás, instalados en la zona de carga. No se trataba solamente de una extravagancia de diseño: aquella configuración ayudaba a que el modelo recibiera el tratamiento arancelario estadounidense de un turismo, evitando el gravamen del 25 % aplicado a muchas camionetas importadas y beneficiándose de un arancel del 2,5 %. El BRAT demuestra hasta qué punto las normas comerciales pueden influir en la ingeniería y el diseño de un vehículo. Su combinación de tamaño compacto, tracción total y soluciones poco convencionales lo convirtió en uno de los modelos más singulares de Subaru.
Chrysler llevó esta fórmula a un formato más pequeño con la Dodge Rampage, desarrollada sobre la plataforma L-body que también utilizaban modelos como el Dodge Omni 024. Su configuración de motor delantero y tracción delantera la alejaba de las pick-ups tradicionales de mayor tamaño, pero ofrecía una capacidad de carga declarada de 1.145 libras, unos 519 kilos. En su primer año completo de comercialización, 1982, se vendieron 17.636 unidades. Esa combinación de dimensiones contenidas y una capacidad de carga considerable sobre el papel resultaba atractiva para quienes necesitaban transportar objetos sin recurrir a una camioneta grande. Sin embargo, la Rampage no consiguió consolidarse durante mucho tiempo y terminó convirtiéndose en una curiosidad para los aficionados a los vehículos estadounidenses de los años ochenta.
Plymouth comercializó su propia versión de la Rampage bajo el nombre Scamp, utilizando la misma plataforma del Omni 024 y una configuración mecánica muy similar. La gran diferencia estuvo en su trayectoria comercial: el Scamp se ofreció únicamente para el año modelo 1983, lo que lo convirtió en una alternativa mucho menos común que su hermano de Dodge. Su corta vida también puede generar confusión entre coleccionistas, porque Plymouth había utilizado anteriormente el nombre Scamp en un coupé derivado del Valiant. En el caso de la pick-up, la fórmula era sencilla: dimensiones reducidas, construcción monocasco y una caja útil para pequeños trabajos. Hoy su escasez constituye uno de los principales atractivos para los aficionados que buscan modelos poco habituales de Chrysler.
Subaru recuperó la idea a comienzos del siglo XXI con el Baja, producido entre julio de 2002 y abril de 2006. El modelo estaba basado en la plataforma de los Legacy y Outback, aunque su carrocería era aproximadamente seis pulgadas —unos 15 centímetros— más larga que la del Outback. La zona posterior se transformó en una pequeña caja de carga, manteniendo las características de conducción y la tracción integral asociadas a la marca. El resultado se parecía más a un familiar aventurero que a una camioneta de trabajo convencional. Pese a su planteamiento original, el Baja tuvo una producción relativamente corta, reflejo de que el mercado para una pick-up moderna derivada directamente de un turismo seguía siendo limitado.
La Ford Maverick moderna recuperó esta filosofía cuando llegó al mercado para el año modelo 2022. En lugar de recurrir a una estructura tradicional de carrocería sobre bastidor, utiliza una construcción monocasco y la plataforma C2, compartida con modelos como el Ford Escape y el Bronco Sport. Su versión híbrida ha destacado por la eficiencia, con cifras de consumo urbano especialmente competitivas para una pick-up. La estrategia permitió a Ford recuperar una camioneta compacta con un precio de entrada más accesible que el de sus modelos grandes y unos costes de utilización reducidos. Además, compartir arquitectura con otros vehículos de gran volumen facilita aprovechar componentes y procesos de desarrollo existentes, en lugar de crear una plataforma exclusiva para la pick-up.
Hyundai entró en este segmento con la Santa Cruz, comercializada desde el año modelo 2022. Su diseño combina una carrocería de aspecto crossover con una caja de carga integrada, alejándose de las proporciones de una pick-up tradicional. La base monocasco y su orientación hacia el uso cotidiano la acercan más a un turismo elevado que a una camioneta de trabajo construida sobre bastidor. Su rival conceptual más directo es la Ford Maverick, aunque ambas siguen enfoques diferentes en diseño y equipamiento. La Santa Cruz está pensada para quienes necesitan transportar bicicletas, herramientas o material de ocio sin renunciar a la comodidad de un vehículo familiar. Su existencia confirma que la fórmula inaugurada por modelos como el Ranchero continúa vigente, adaptada a las necesidades actuales.
Relacionadas
El superdeportivo americano que alcanzó los 350 km/h y casi...
Antes de que Estados Unidos soñara con dominar el segmento de los...