El Fox Body liviano y sin adornos fue el preferido de muchos drag racers. Su combinación de peso bajo, tracción trasera y facilidad para modificarlo lo convirtió en un misil accesible de la época.
Pontiac lanzó este V6 turbo capaz de superar a varios V8 contemporáneos. Raro y rápido, fue uno de los autos turbo más subestimados del drag de los 80.
Basado en un sedán grande, sorprendió por su capacidad de tracción y su respuesta a modificaciones. Un sleeper total que funcionaba mejor de lo que su tamaño sugería.
La pick-up de GMC combinaba turbo y tracción integral, logrando salidas brutales. Demostró que un utilitario podía ser temible en línea recta.
Sedán V8 potente y equilibrado, capaz de tiempos muy competitivos con pocas mejoras. La crisis y la desaparición de la marca le quitaron protagonismo injustamente.
Buick ofrecía prácticamente el mismo potencial que el Grand National, pero a menor precio. Para muchos, era la mejor base turbo para drag sin pagar fama.
El GTO moderno escondía mecánica Corvette y gran capacidad de preparación. Poco llamativo visualmente, pero muy serio en el cuarto de milla.
El Z28 de Chevrolet quedó opacado por generaciones más icónicas, aunque en la pista era competitivo y fácil de llevar a tiempos de 12 segundos.
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