Comprar un BMW implica acceder a un vehículo con una filosofía muy diferente a la de un modelo generalista, pero también asumir unos costes de mantenimiento superiores. Los sistemas mecánicos y tecnológicos de la marca alemana requieren piezas específicas y, en muchos casos, mano de obra especializada. Por eso, un BMW usado que parezca una ganga puede terminar siendo una compra mucho menos económica de lo esperado si no cuenta con un historial de mantenimiento completo.
Uno de los principales riesgos aparece cuando termina la garantía y comienzan a surgir problemas importantes. Una avería en la transmisión, el alternador u otros componentes mecánicos puede suponer una factura considerable, especialmente cuando se utilizan piezas originales y el trabajo requiere muchas horas de taller. En un coche premium, el precio de adquisición no es el único factor que debe tenerse en cuenta: también importa cuánto cuesta mantenerlo durante los años siguientes.
No todos los BMW presentan los mismos problemas, pero determinadas generaciones y motores han desarrollado una reputación menos favorable con el paso del tiempo. En especial, los ejemplares antiguos pueden acumular desgaste en diferentes sistemas. Comprar un BMW de segunda mano sin conocer su historial puede convertirse en una apuesta arriesgada, porque el atractivo precio de entrada puede ocultar reparaciones pendientes o un mantenimiento que el anterior propietario no realizó correctamente.
Otro aspecto que puede sorprender a quienes llegan por primera vez a la marca es el precio de determinados componentes. Las piezas específicas de BMW pueden elevar considerablemente el coste de una reparación, sobre todo cuando se combinan con una mano de obra especializada. Esto afecta tanto a elementos mecánicos como a determinados componentes electrónicos, por lo que antes de comprar un modelo usado conviene investigar cuáles son sus averías habituales y cuánto cuesta solucionarlas.
La creciente complejidad tecnológica de los BMW modernos aporta funciones que mejoran la experiencia al volante, pero también introduce nuevos puntos susceptibles de fallo. El sistema iDrive, las centralitas electrónicas y numerosos sensores pueden requerir diagnósticos específicos cuando aparece un problema. Además, determinadas incidencias pueden solucionarse mediante actualizaciones de software, mientras que otras requieren sustituir componentes cuyo precio puede ser elevado.
Las fugas de aceite son otro de los problemas que pueden aparecer en determinados BMW a medida que envejecen. Las juntas de la tapa de válvulas, del cárter o de la carcasa del filtro de aceite pueden deteriorarse y comenzar a perder lubricante. Detectar una pequeña fuga a tiempo puede evitar daños mayores, por lo que revisar la parte inferior del motor y comprobar si existen restos de aceite debería formar parte de cualquier inspección antes de comprar un BMW usado.
El sistema encargado de mantener la temperatura del motor también merece una revisión exhaustiva. Bombas de agua, termostatos y radiadores pueden convertirse en puntos problemáticos en determinados modelos, y una avería que provoque sobrecalentamiento puede terminar causando daños mucho más graves. En un BMW antiguo, conocer el estado de estos componentes puede ser tan importante como comprobar el kilometraje o el historial de revisiones.
Entre los casos más conocidos aparecen determinados motores turboalimentados, especialmente el N54, que sufrió problemas con la bomba de combustible de alta presión. Una HPFP defectuosa puede provocar pérdida de prestaciones, problemas de consumo e incluso que el motor llegue a calarse. BMW realizó campañas de llamada a revisión y amplió garantías en determinados casos, pero sigue siendo un punto que conviene comprobar cuando se busca un vehículo equipado con este propulsor.
Determinados motores de BMW, entre ellos algunas versiones de las familias N20 y N47, han sido relacionados con problemas prematuros de desgaste de la cadena de distribución. Si la cadena se estira demasiado o llega a romperse, las consecuencias para el motor pueden ser extremadamente costosas. Por eso, cualquier ruido anómalo procedente de la distribución, especialmente en un BMW usado con muchos kilómetros, merece una revisión profesional antes de cerrar la compra.
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