El enorme crecimiento del vehículo eléctrico en China ya está teniendo consecuencias sobre el mercado mundial del petróleo. Según la Agencia Internacional de la Energía, los vehículos eléctricos desplazaron alrededor de 1,5 millones de barriles diarios de demanda de petróleo durante el segundo trimestre de 2026, una cantidad similar al consumo diario de Francia.
El dato demuestra que la electrificación del transporte ha dejado de ser una tendencia exclusivamente tecnológica. La expansión de los coches, autobuses y camiones eléctricos está empezando a influir directamente en el consumo de combustibles, la seguridad energética y el equilibrio del mercado petrolero internacional.
La creciente flota de vehículos eléctricos está reduciendo la necesidad de gasolina y diésel en China. La estimación de la AIE sitúa en unos 1,5 millones de barriles diarios el volumen de demanda petrolera sustituido por los vehículos eléctricos durante el segundo trimestre de 2026.
China cuenta con el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, y la sustitución progresiva de automóviles convencionales por modelos eléctricos está alcanzando cada vez más segmentos del transporte. El efecto acumulado comienza a ser suficientemente grande como para modificar las necesidades energéticas del país.
El avance del vehículo eléctrico también está repercutiendo en la demanda de productos refinados. Sinopec, la mayor compañía de refino de China, informó de que la demanda de productos refinados cayó un 8,6 % durante el primer semestre de 2026, con la adopción de vehículos eléctricos entre los factores que explican este descenso.
Los coches con motor de combustión siguen siendo mayoría en las carreteras chinas, pero cada vez se necesitan menos litros de combustible para cubrir las necesidades de transporte. La tendencia puede intensificarse a medida que aumente la presencia de modelos eléctricos y se amplíe la infraestructura de recarga.
La electrificación ha alcanzado un nuevo nivel dentro del sistema de transporte chino. A finales de 2025, los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables representaban alrededor del 13 % del parque de turismos del país.
Aunque esto significa que la mayoría de los vehículos todavía utilizan motores de combustión, el crecimiento de la cuota eléctrica está reduciendo progresivamente la dependencia del petróleo. China continúa apoyando esta transformación mediante políticas industriales, inversiones tecnológicas y una expansión constante de su red de recarga.
La transformación no se limita a los turismos. Los camiones eléctricos pesados están comenzando a sustituir a los modelos diésel en determinadas operaciones, especialmente en recorridos cortos y rutas muy repetitivas.
En 2021 apenas se vendieron alrededor de 10.500 camiones pesados eléctricos en China, pero la cifra ha crecido de forma espectacular gracias a la evolución de las baterías. Este tipo de transporte era considerado durante años uno de los segmentos más complicados de electrificar, pero la realidad está cambiando rápidamente.
Uno de los principales obstáculos para los camiones eléctricos es el tiempo necesario para recargar sus enormes baterías. China ha encontrado una alternativa mediante los sistemas de intercambio de baterías, que permiten retirar una batería descargada y sustituirla por otra completamente cargada en lugar de esperar durante horas.
Esta tecnología, combinada con el apoyo gubernamental y la mejora de las baterías, ha permitido acelerar la adopción de camiones pesados eléctricos. Para determinadas flotas, especialmente aquellas que realizan recorridos predecibles, el intercambio puede resultar más práctico que una recarga convencional.
El mercado de camiones pesados eléctricos ha pasado de ser un experimento minoritario a convertirse en un segmento de gran relevancia. En 2025 se vendieron cerca de 240.000 unidades eléctricas, equivalentes aproximadamente al 28 % de las ventas de camiones pesados en China.
El crecimiento continuó durante 2026. En junio, los camiones eléctricos ya representaban alrededor del 44 % de las nuevas ventas de vehículos pesados, aunque todavía constituyen una proporción mucho menor cuando se analiza todo el parque de camiones que circula por el país.
La expansión de los camiones eléctricos ya está teniendo un efecto directo sobre el consumo de diésel. Felipe Rodríguez, experto en vehículos pesados del ICCT, estimó que la actual flota eléctrica podría evitar aproximadamente entre 3,6 y 11,6 millones de galones de diésel al día bajo un supuesto de sustitución uno a uno.
El ahorro real depende de numerosos factores, como la distancia recorrida, la intensidad de utilización de los camiones y el número de vehículos diésel que realmente son sustituidos. Si los eléctricos simplemente se incorporan para aumentar la capacidad de transporte, el impacto sobre el consumo será diferente.
El transporte de mercancías a larga distancia continúa siendo uno de los grandes retos para la electrificación. Las baterías de gran capacidad, los tiempos de recarga y la disponibilidad de infraestructura todavía condicionan la utilización de camiones eléctricos en rutas extensas.
China está desarrollando nuevas redes de recarga y corredores de transporte de mercancías de cero emisiones para ampliar el uso de estos vehículos más allá de las rutas cortas. Si estas soluciones consiguen superar las actuales limitaciones, la electrificación del transporte pesado podría convertirse en otro factor decisivo para reducir la dependencia china del petróleo.