Dicen que los gatos son muy territoriales, por eso es que es tan difícil viajar con ellos y en el caso de una mudanza puede llevarles varios meses adaptarse a su nueva casa.
Pero hay algunas técnicas y recomendaciones que harán que el viaje sea menos traumático para tu gato y en unos pocos días verás como tu “Missifuz” volverá a ser el juguetón y dormilón de siempre.
Llévalo al veterinario: quién mejor que un especialista en mascotas para que revise la salud de “Bolita de nieve” los gatos detestan que interrumpan su rutina y dependiendo de su personalidad, edad y la espontaneidad de sus reacciones, te recomendarán darle un tranquilizante para que duerma plácidamente todo el viaje y tu llegues a destino sin ningún arañón o mordida.
Jaula y arnés, siempre: lo último que quisieras que le pasara a “Cuchiflito” es que salga despedido por el parabrisas como un cohete, pues eso es lo que pasará en un accidente si no utilizas una jaula para mascotas, pero eso no es suficiente ya que también deberás sujetarla por lo menos con los dos enganches de los asientos traseros para reducir las posibilidades de lesiones para el y para ti.
No olvides el cobertor de asientos: aunque tu gatito siempre hace sus necesidades a la misma hora y en su cajita de arena como el buen gato que es, este viaje no lo tenía planeado y “Chatrán” podría sorprenderte con una inesperada diarrea explosiva, por lo menos asegúrate que tus asientos van a estar sanos y salvos con una funda impermeable.
Si ensucia los asientos no es culpa del pobre “Chatrán”, es tu culpa por no proteger los asientos debidamente, mas vale prevenir que lamentar.
Déjalo que estire las patitas: si el viaje es largo, revisa por lo menos una vez por hora a ver si se encuentra bien, al igual que tú, tu gato necesita estirar las piernas y respirar un poco de aire fresco, hidratarse o darle un mordisco a su galletita de pescado favorita.
Si “Rayito” es inquieto y juguetón recuerda de llevar su ratón de juguete favorito y dejarlo que se sienta el rey de la selva!
Verás como se olvidará el stress del viaje y tendrá una actitud mucho más relajada el llegar a destino.
Hazle unos merecidos mimos: está comprobado que los gatos son rencorosos, si tuvo un viaje traumatizante, quizás nunca te lo perdone, la mirada de “Peluchito” ya no será la misma y cuando te observe te transmitirá un aire de rencor y decepción.
Tendrá una temporada de indiferencia que con el tiempo se le pasará, pero trata de evitar esos tensos momentos siendo generoso con tu tiempo, rascándole la cabecita o regalándole esa lata de atún que tenías reservada para su cumpleaños.
Sigue estos consejos y verás como hasta el gato más desagradecido se transformará en tu nuevo gran compañero de excursiones.
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