El Atom fue un sedán compacto con un diseño sorprendentemente moderno para su época. Originalmente montaba un motor 2.0 con árbol de levas a la cabeza, aunque más tarde fue reemplazado por uno de varillas ligeramente más grande. David Brown lo condujo antes de comprar Aston Martin, señal de que el concepto causó buena impresión, pero nunca llegó a producción.
Diseñado principalmente por Virgil Exner y construido por Ghia, el Falcon era un roadster biplaza con un potente V8 Hemi de 4.5 litros. Presentado poco después del Chevrolet Corvette y en paralelo al primer Ford Thunderbird, podría haber competido con ambos, pero Chrysler decidió no avanzar con el proyecto.
Obra de Marcello Gandini, el Carabo introdujo una silueta en forma de cuña extrema y puertas tipo tijera. Con motor central y un diseño radical, Alfa Romeo optó por no llevarlo a producción. Aun así, su influencia fue evidente años después en el Lamborghini Countach, también diseñado por Gandini.
Aunque parecía un superdeportivo futurista, el RX-500 fue en realidad un laboratorio rodante de seguridad. Tenía motor rotativo central, puertas tipo mariposa y una serie de luces traseras que indicaban si el auto aceleraba, mantenía velocidad o frenaba. Una idea adelantada a su tiempo que nunca llegó a las calles.
Otro concepto con diseño en cuña, el 126X destacaba por su acceso al habitáculo mediante una cúpula frontal que incluía parabrisas y techo. Al igual que el RX-500, incorporaba luces traseras variables para advertir a otros conductores, pero su estética extraña y experimental lo dejó en fase de prototipo.
Bajo su carrocería futurista, el Cirrus era básicamente un Ford Escort RS1600 con motor Cosworth. Su diseño surgió de un concurso promovido por el Daily Telegraph, aunque luego se supo que el ganador era un diseñador profesional que trabajaba para Chrysler. Nunca pasó de ser un ejercicio estilístico.
El VESC reforzó la reputación de Volvo en materia de seguridad. Incorporaba airbags múltiples, ABS, jaula antivuelco integrada, advertencias acústicas de reversa y un volante que se desplazaba en impactos frontales. Su diseño anticipó claramente la línea de los Volvo Serie 200 lanzados poco después.
Diseñado por Italdesign para un desafío del MoMA de Nueva York, este taxi conceptual medía solo cuatro metros, pero podía transportar cinco personas y sillas de ruedas plegadas. Sus puertas corredizas y enfoque urbano eran muy avanzados para la época. El proyecto nunca continuó, pero sigue siendo una de las ideas más curiosas de Alfa Romeo.
Relacionadas
Chrysler 200, “Vehículo Familiar del Año”
Según la Asociación de Medios del Automovilismo del Medio Oeste