Los GMC siempre fueron considerados vehículos resistentes para el trabajo diario, pero algunas generaciones recientes han recibido críticas por problemas en la transmisión, averías eléctricas, plásticos interiores de menor calidad y una mayor tendencia a la corrosión. Muchos propietarios sostienen que los modelos clásicos de la marca soportaban mucho mejor el paso de los años que las versiones actuales.
Tesla revolucionó el mercado del coche eléctrico, pero muchos propietarios aseguran que el entusiasmo inicial desaparece antes de lo esperado. Problemas como desajustes en la carrocería, pintura poco resistente, ruidos en el habitáculo y fallos del sistema multimedia aparecen con relativa frecuencia. Además, el elevado peso de las baterías acelera el desgaste de algunos componentes de la suspensión y la depreciación suele ser notable cuando llegan nuevos modelos con mayor autonomía.
Los Volvo clásicos eran famosos por su enorme resistencia y podían recorrer cientos de miles de kilómetros sin grandes complicaciones. Sin embargo, los modelos actuales incorporan mecánicas turboalimentadas, suspensiones más complejas y una elevada carga tecnológica, factores que han incrementado la aparición de averías electrónicas y costosas reparaciones. Muchos aficionados consideran que la legendaria robustez de la marca ya no es la misma.
Aunque Chrysler ha fabricado modelos icónicos a lo largo de su historia, buena parte de sus vehículos modernos han sido criticados por su escasa durabilidad. Averías eléctricas, transmisiones problemáticas y materiales interiores que envejecen rápidamente son algunos de los inconvenientes más habituales. Modelos como el Sebring o los monovolúmenes de principios de los 2000 dejaron una imagen muy alejada de la robustez que muchos esperaban de la marca.
Durante décadas, Mercedes-Benz fue sinónimo de fiabilidad y calidad de construcción. Sin embargo, muchos modelos actuales presentan fallos electrónicos, problemas en la suspensión neumática, sensores y sistemas de infoentretenimiento antes de alcanzar elevados kilometrajes. A ello se suman unos costes de reparación muy elevados, especialmente cuando finaliza la garantía oficial, convirtiendo algunos modelos usados en vehículos caros de mantener.
Los primeros modelos de Rivian sorprendieron por su diseño y sus capacidades fuera del asfalto, pero la experiencia de algunos propietarios refleja que todavía existen aspectos por mejorar. Desgaste prematuro de la suspensión neumática, fallos de software y problemas de ajuste en la carrocería han sido algunas de las incidencias detectadas en las primeras unidades. El gran peso de las baterías también incrementa el esfuerzo sobre frenos y suspensión.
Volkswagen construyó su prestigio gracias a modelos tan fiables como el Beetle o el Golf, pero algunos vehículos modernos han empañado esa imagen. Los motores TSI han registrado problemas con el tensor de la cadena de distribución, acumulación de carbonilla y averías eléctricas que afectan a diferentes sistemas del vehículo. Además, el coste de las reparaciones suele ser superior al de muchos fabricantes generalistas.
La capacidad todoterreno sigue siendo uno de los grandes argumentos de Jeep, aunque esa filosofía también tiene un precio. Modelos como el Grand Cherokee o el Renegade han protagonizado numerosas quejas relacionadas con problemas eléctricos, desgaste de la suspensión y fallos en la transmisión. Los propietarios también destacan la aparición de ruidos y holguras en el interior con el paso del tiempo.
Relacionadas
Mazda CX-30: el SUV que tardará 12 años en renovarse
El segundo SUV más vendido de Mazda seguirá prácticamente sin cambios...