El EV3 existe como un Telluride en miniatura, eléctrico y sin el gran coste. En el uso diario se siente suave, urbano, fácil de vivir. Tiene detalles premium, buena presentación interior y una conducción relajada. La duda aparece en los viajes largos, donde su planteamiento compacto muestra límites. Aun así, se percibe útil, equilibrado y honesto. No abruma: acompaña.
El Kona Electric es el hermano racional del EV3. Demuestra que no hace falta gastar mucho para tener un eléctrico con aspiraciones premium. En ciudad es ágil y agradable; en autopista se vuelve más conservador. Su tamaño lo hace práctico, aunque la autonomía diaria siempre ronda la cabeza del usuario. No promete de más. Existe, funciona y convence por lógica.
El Equinox EV se posiciona como valor medio dentro del mundo eléctrico. Tiene dimensiones generosas, un interior con guiños premium y una conducción silenciosa. Es, en cierto modo, un rival indirecto del concepto “baby Telluride”. Su equilibrio entre espacio y precio genera dudas, pero también atractivo. No grita, no seduce en exceso. Simplemente está ahí, cumpliendo.
El Escape PHEV es eléctrico “a medias”, pero cumple el mismo objetivo: acceso sin gasto extremo. Ofrece una sensación premium ligera, con la tranquilidad del respaldo a combustión. En ciudad se mueve con suavidad eléctrica; en carretera, el motor térmico elimina la ansiedad. No es un EV puro, y ahí vive su contradicción, pero resuelve el día a día con solvencia.
El ID.4 propone espacio, pantallas y una imagen moderna a precio relativamente contenido. Sorprende por habitabilidad y por cómo se siente más grande de lo que es. Repite la promesa del EV3: valor por dinero. Las dudas aparecen en la calidad percibida a largo plazo y en la autonomía real. Aun así, es un eléctrico razonable, funcional y bien planteado.
El Model Y ya juega en un escalón superior, aunque las versiones base se acercan a este territorio. No es un “baby Telluride”, pero sí un acceso al prestigio eléctrico. Autopilot, ecosistema y marca pesan. También lo hacen las dudas sobre costos de reparación. A veces se siente excesivo para un uso cotidiano, pero sigue siendo referencia.
El Solterra ofrece tracción total eléctrica con un enfoque sobrio. Su propuesta premium es discreta, basada en seguridad y robustez. Funciona como modelo de transición dentro de la gama Subaru. Es competente fuera del asfalto ligero, pero su batería no termina de convencer. Permanece en una zona ambigua: correcto, pero sin despegar.
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