En la década de 1980, el Audi 5000 se vio envuelto en un escándalo mediático relacionado con la aceleración repentina. Varios conductores informaron que sus vehículos aceleraban sin control, lo que llevó a una investigación masiva. Sin embargo, más tarde se descubrió que el problema era mayormente un error de los conductores, que confundían el acelerador con el freno debido a la proximidad de los pedales en el Audi. A pesar de la resolución del problema, las ventas del 5000 cayeron dramáticamente y Audi tuvo que cambiar el nombre del modelo y realizar un gran esfuerzo de recuperación de imagen.
Posiblemente uno de los coches más infames de la historia automotriz, el Ford Pinto ganó notoriedad por su propensión a incendiarse en accidentes traseros debido a un diseño defectuoso en el tanque de gasolina. Aunque la tasa de mortalidad del Pinto era similar a la de otros coches compactos de la época, la cobertura mediática sobre los incendios y las alegaciones de que Ford ignoró medidas de seguridad hicieron que el Pinto se convirtiera en sinónimo de fallo de seguridad. Ford se enfrentó a demandas multimillonarias y la marca Pinto nunca se rescató comercialmente.
El Chevrolet Corvair se hizo famoso por ser el protagonista del libro «Unsafe at Any Speed» de Ralph Nader, que lo acusaba de ser propenso a volcar en maniobras bruscas debido a su falta de barra estabilizadora. Aunque un estudio posterior de la NHTSA demostró que el Corvair no era más peligroso que otros coches de su clase, el daño a su reputación ya estaba hecho. A pesar de la controversia, el Corvair fue un coche innovador en su época y sigue siendo un modelo de culto entre los coleccionistas.
Ford tenía grandes expectativas para la marca Edsel, creada para competir con marcas de automóviles de gama media como Chevrolet y Pontiac. Sin embargo, su lanzamiento en 1958 se convirtió en un desastre, debido a la confusión en su diseño, su proceso de comercialización lento y una crisis económica que afectó a toda la industria. El Edsel fue criticado por su parrilla de diseño extraño y un interior problemático. A pesar de su fracaso comercial, el Edsel hoy es un objeto de coleccionista y un símbolo de las lecciones aprendidas en el mundo automotriz.
Preston Tucker soñaba con un automóvil revolucionario que cambiara la industria con sus innovaciones en seguridad y tecnología. El Tucker 48, o «Torpedo», contaba con características que eran futuristas para su época, como un parabrisas abatible y un motor trasero. Sin embargo, el escándalo de fraude que rodeó su financiamiento y las acusaciones de manipulación financiera destrozaron su producción. Solo se fabricaron 51 unidades, pero hoy en día los pocos modelos restantes se venden por millones de dólares, demostrando que, aunque fracasó comercialmente, su visión fue verdaderamente adelantada a su tiempo.