El Chrysler 200 destaca por su diseño atractivo, pero también por sus numerosos problemas electrónicos. Su transmisión automática de nueve velocidades suele presentar cambios erráticos, tirones, pérdidas de potencia e incluso apagados inesperados del motor, convirtiéndose en una de las principales quejas de sus propietarios.
El Nissan Altima, especialmente las versiones de mediados de la década de 2010, arrastra una mala reputación por su transmisión CVT. Muchos propietarios informan de vibraciones, ruidos anómalos y fallos prematuros que terminan obligando a sustituir completamente la caja de cambios, una reparación especialmente costosa.
El Ford Focus fabricado entre 2011 y 2016 sufrió numerosos problemas con la transmisión automática PowerShift de doble embrague. Los tirones, las dudas al acelerar y las vibraciones constantes llegaron a provocar múltiples reclamaciones y demandas, afectando seriamente a la reputación del modelo.
El Chevrolet Cruze ofrece un consumo contenido, pero sus motores turbo son conocidos por desarrollar fugas de refrigerante y daños internos, como pistones agrietados. Estas averías suelen venir acompañadas del encendido permanente del testigo de avería del motor y de costosas visitas al taller.
El Dodge Avenger nunca consiguió destacar frente a sus rivales japoneses. Su interior utiliza plásticos de baja calidad que envejecen rápidamente y generan numerosos ruidos, mientras que sus motores y transmisiones ofrecen un funcionamiento menos refinado y una fiabilidad inferior a la esperada.
El Volkswagen Jetta puede resultar atractivo por su comportamiento dinámico, pero muchas unidades usadas presentan averías eléctricas relacionadas con elevalunas, sensores y distintos módulos electrónicos. Resolver estos problemas suele requerir reparaciones especializadas que incrementan considerablemente los costes de mantenimiento.
Las primeras unidades del Hyundai Sonata afectadas por problemas de fabricación pueden sufrir fallos internos provocados por residuos metálicos en los cilindros durante el proceso de producción. Esta situación puede terminar causando el gripado completo del motor sin apenas señales de advertencia, convirtiéndose en una de las averías más costosas del modelo.