El BMW M3 sigue siendo una referencia entre las berlinas deportivas, con una conducción precisa y la opción de cambio manual. Aun así, su depreciación lo sitúa ligeramente por debajo de la media, reteniendo un 39,7% de su valor tras cinco años, aunque su condición de “último M3 sin electrificación” podría sostener su valor en el futuro.
El BMW XM es uno de los modelos más extravagantes de la marca, con un sistema híbrido enchufable y hasta 738 CV en su versión más potente. A pesar de su precio elevado, conserva un 39,19% de su valor, beneficiado en parte por su exclusividad.
El BMW X1 es la puerta de entrada a la gama SUV de la marca. Aunque ofrece confort y un interior de calidad, su rendimiento discreto hace que retenga solo un 38,9% de su valor, situándose en la zona media dentro de BMW.
El BMW X5 es un pilar dentro de los SUV de lujo, pero su depreciación es notable en las versiones estándar, que conservan un 38,33% de su valor. Aun así, sigue siendo una opción sólida por equilibrio entre confort y prestaciones.
El BMW Serie 3 es uno de los modelos más icónicos de la marca, pero no escapa a la depreciación. Tras cinco años, mantiene un 37,22% de su valor, ligeramente por debajo de algunos de sus rivales directos.
El BMW i5 representa la apuesta eléctrica de la marca en el segmento ejecutivo. A pesar de su tecnología avanzada y buen rendimiento, su valor cae hasta el 37% en cinco años, reflejando la rápida evolución del mercado eléctrico.
El BMW X6 M combina diseño llamativo con prestaciones extremas, superando los 600 CV. Sin embargo, su alto coste y mantenimiento hacen que retenga solo un 37% de su valor, convirtiéndolo en una ganga en el mercado de ocasión.
El BMW Serie 2 es uno de los modelos más tradicionales de la marca, con un enfoque más purista. Aun así, su depreciación es la más acusada de la lista, con un 36,96% de valor retenido tras cinco años.
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