Presentado en 2007, el Alfa Romeo 8C Competizione nació como el gran escaparate tecnológico de la marca italiana. Solo se fabricaron 500 unidades del coupé y 329 del Spider, convirtiéndolo en un modelo muy exclusivo. Bajo su carrocería de fibra de carbono escondía un motor V8 atmosférico de 4.7 litros y 444 CV derivado de Ferrari, acompañado de frenos carbocerámicos y un sonido que aún hoy es considerado uno de los mejores de la historia.
El Aston Martin DBS 2007 no solo alcanzó la fama por aparecer junto a Daniel Craig en la saga de James Bond. También destacó por ser una evolución más deportiva del DB9. Su motor V12 atmosférico de 5.9 litros y 510 CV, junto a una reducción de 65 kilos gracias al uso de aluminio y fibra de carbono, lo convirtieron en uno de los GT más emocionantes de su generación, especialmente en las escasas unidades equipadas con cambio manual de seis velocidades.
Cuando llegó en 2005, el Audi RS4 B7 cambió la percepción de Audi Sport. Equipado con un espectacular V8 atmosférico de 4.2 litros y 414 CV capaz de superar las 8.000 rpm, junto al sistema quattro y una caja manual de seis marchas, demostró que una berlina podía ser tan emocionante como un deportivo puro. Además, se ofreció en carrocerías berlina, Avant y Cabrio.
El lanzamiento del Audi R8 en 2006 supuso un antes y un después para la firma alemana. Inspirado en el prototipo vencedor de Le Mans, compartía base con el Lamborghini Gallardo, aunque ofrecía una personalidad propia. Inicialmente montó el V8 de 4.2 litros y 420 CV, mientras que posteriormente recibió el legendario V10 de 5.2 litros. Su cambio manual con rejilla metálica vista se convirtió en uno de los más icónicos de la industria.
El Audi RS6 C6, presentado en 2008, escondía bajo una discreta carrocería uno de los motores más extravagantes jamás instalados en una berlina. Su V10 biturbo de 5.0 litros desarrollaba 580 CV, convirtiéndolo en uno de los familiares y sedanes más rápidos del planeta. Además, su sofisticado chasis permitió enfrentarse de tú a tú a los mejores modelos de BMW M y Mercedes-AMG.
En 2007, BMW respondió al éxito del Audi RS4 con el BMW M3 E90, un modelo que pasaría a la historia por montar el único motor V8 atmosférico de la saga M3. Su bloque de 4.0 litros y 420 CV ofrecía una respuesta inmediata y un sonido inconfundible. Disponible como berlina, coupé y descapotable, sigue siendo uno de los BMW M más codiciados por los coleccionistas.
El BMW M5 E60 es considerado uno de los sedanes deportivos más espectaculares jamás construidos. Lanzado en 2005, incorporó un impresionante V10 atmosférico de 5.0 litros y 507 CV, desarrollado con tecnologías derivadas de la Fórmula 1. Disponible tanto en berlina como en versión Touring, ofrecía unas prestaciones extraordinarias sin renunciar al confort diario.
El Chevrolet Corvette ZR1 C6, lanzado en 2009, llevó al Corvette a un nivel nunca visto. Su motor V8 sobrealimentado de 6.2 litros desarrollaba 638 CV y 819 Nm de par, asociado a un cambio manual de seis velocidades. Además, incorporaba paneles de fibra de carbono, suspensión de aluminio y amortiguadores magnetorreológicos, tecnologías que lo situaban entre los deportivos más avanzados de su época.
Pocos coches han supuesto una revolución comparable a la del Bugatti Veyron. Presentado en 2005, utilizaba un motor W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores y 1.001 CV, acompañado por un sistema de tracción integral y una caja automática de doble embrague. Alcanzó 407 km/h (253 mph), convirtiéndose en el coche de producción más rápido del mundo y marcando un antes y un después en la industria del automóvil.
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