En todos los continentes, hay registros negativos, aunque América Latina y África reportan algunos milloncitos de beneficio. En EE.UU. y Europa es donde GM encuentra su agujero negro, y de no ser por Buick, en China la situación sería igual.
A la complicada coyuntura económica del momento, se le suma la incertidumbre que tienen los consumidores frente a la compañía, pues temen comprar un auto y que al poco tiempo la compañía quiebre y pierdan su dinero.
GM sigue en sus planes de reestructuración e inviertiendo en el Volt, con el objeto de demostrarle a Obama que merece más dinero, aunque si no lo logran, el 1 de junio se tendrán que declarar en bancarrota y seguirle los pasos a Chrysler LLC.
Entre sus planes de reestructuración y todos los cambios que efectuará a corto plazo, General Motors planea importar a Estados Unidos vehículos fabricados en China. Es una más de las medidas que el gigante automovilística quiere adoptar para cumplir con las exigencias del Gobierno y evitar la bancarrota.