Estados Unidos está tomando un camino diferente al de Europa y China. Mientras los coches eléctricos siguen creciendo en esos mercados, los híbridos están ganando popularidad entre los conductores estadounidenses. El motivo es sencillo: el precio del combustible preocupa cada vez más. Ante esta situación, muchos compradores buscan reducir el gasto sin renunciar al motor de combustión. El híbrido ofrece precisamente ese punto intermedio y permite ahorrar combustible sin cambiar por completo los hábitos de conducción.

Hace unos años, los fabricantes impulsaron los coches eléctricos con ofertas muy agresivas. Algunos contratos de alquiler llegaron a ofrecer cuotas especialmente bajas. Ahora muchas de esas operaciones están terminando y existen menos incentivos. Además, la desaparición del crédito federal de 7.500 dólares para determinados coches eléctricos nuevos ha cambiado las condiciones del mercado estadounidense. Las cuotas también son más elevadas. Por eso, algunos conductores que tuvieron un eléctrico están regresando a los modelos de gasolina o apostando por un híbrido.
Los datos muestran con claridad este cambio. Durante el primer semestre del año, el 22% de los compradores estadounidenses consideró adquirir un híbrido nuevo, frente al 20% del año anterior. El interés por los eléctricos, en cambio, bajó del 11% al 10%. La fidelidad también favorece a los híbridos. Entre los clientes que entregaron un híbrido en un concesionario, el 58,3% volvió a elegir otro modelo híbrido. Es una señal importante para una tecnología que sigue utilizando el motor de combustión, pero añade asistencia eléctrica para reducir el consumo.
El atractivo del híbrido está en su sencillez. Un híbrido convencional suele costar solo unos cientos o pocos miles de dólares más que un modelo de gasolina equivalente. A cambio, ofrece un consumo inferior, especialmente en ciudad. El conductor tampoco necesita buscar un cargador para utilizar el coche a diario. Basta con repostar combustible como siempre. Esta combinación explica por qué muchos estadounidenses consideran el híbrido una alternativa práctica para reducir gastos sin asumir las dudas que todavía genera el coche eléctrico.

Los coches eléctricos no están fuera de la partida. De hecho, la tecnología está avanzando con rapidez y la red de recarga pública es cada vez mayor. Los nuevos modelos también ofrecen más autonomía y tiempos de carga mucho más cortos. Sin embargo, el precio continúa siendo uno de sus principales obstáculos. Los compradores no solo analizan cuánto cuesta el coche. También tienen en cuenta la cuota mensual, la instalación de un cargador doméstico y el coste de mantener la batería. Para quienes viven en edificios sin plaza de garaje, cargar en casa tampoco siempre es una opción.
El problema se vuelve todavía más evidente en Estados Unidos con las grandes camionetas y los SUV. Son vehículos muy populares y representan una parte esencial del mercado. Los modelos eléctricos todavía tienen dificultades para competir con sus equivalentes de gasolina por su precio elevado y las dudas sobre autonomía en viajes largos. Por eso, los futuros eléctricos más pequeños y asequibles pueden ser decisivos. Si consiguen ofrecer suficiente espacio, buena autonomía y un precio competitivo, podrían atraer a miles de compradores que hoy prefieren un híbrido.
El precio podría ser la clave para acelerar ese cambio. Un coche eléctrico cercano a los 30.000 dólares tendría muchas más posibilidades de llegar al gran público estadounidense. Los fabricantes también necesitan ofrecer modelos que resulten atractivos y prácticos. No basta con reducir el precio. El comprador quiere autonomía suficiente, carga rápida y costes de uso razonables. Las nuevas camionetas eléctricas económicas y los SUV compactos pueden convertirse en dos de los segmentos más importantes para conseguirlo.
Aun así, los eléctricos cuentan con una ventaja importante: la fidelidad de quienes ya los utilizan. El 90% de los propietarios estadounidenses de un coche eléctrico asegura que volvería a comprar otro eléctrico cuando llegue el momento de cambiar de vehículo. El verdadero desafío está en conquistar a quienes todavía no han dado el paso. Durante 2026, los híbridos probablemente seguirán creciendo gracias a su equilibrio entre precio, consumo y facilidad de uso. Pero los eléctricos todavía pueden recuperar terreno si consiguen ofrecer precios más bajos, mayor autonomía y una recarga sencilla y accesible.