Un entusiasta de los VW Beetle llevó su pasión a un nivel artesanal.
La pasión por los automóviles es un gusto compartido por millones de entusiastas alrededor del mundo. Motores, acabados, modificaciones, tuercas y engranes configuran una mezcla irresistible para todos aquellos que aman la velocidad, la potencia y el estilo. Desde los albores de la industria automotriz, han existido rebeldes que no se conforman con las convenciones establecidas y se esfuerzan por brindar a sus vehículos un toque único e inconfundible. Éste es uno de esos casos.
Conozcan a Momir Bojic, un bosnio que se llama a sí mismo "uno de los mayores entusiastas del Beetle en todo el mundo". El gusto de Bojic, un hombre retirado de 71 años, comenzó desde hace décadas y siempre formó una parte determinante de su personalidad. Por este motivo, cuando el Beetle clásico dejó de producirse, Bojic decidió que haría algo muy especial con su propio vehículo. Tras invertir cientos de horas de trabajo y miles de dólares, el bosnio creó una elaborada pieza de artesanía: un Beetle cuya carrocería fue hecha con pequeñas tejas de madera pulida, además de contar con acabados y un interior fabricado en el mismo material.
El proyecto tomó más de dos años para ser completado e incluso los emblemas fueron hechos en madera. Desde su revelación en 2010, Bojic ha sido invitado a numerosos eventos internacionales dedicados al Volkswagen Beetle, demostrando que siempre hay nuevas formas de reinterpretar lo clásico. El resultado final es impresionante.
Con un alto equipamiento de línea VW lanza el Beetle Clásico con un precio muy accesible y economía de combustible de hasta 33 mpg
Un auto que es atractivo desde donde se le vea.