Con dicho acuerdo el consorcio estadounidense GM se propone vender el 55% de las acciones de Opel a los socios Magna y el banco ruso Sberbank. General Motors mantendrá un 35%, mientras que el restante 10% se lo quedan los trabajadores.
Después de algunos rumores que apuntaban a que GM estaba intentando evitar la venta, la firma de este acuerdo compromete al gobierno alemán a facilitar ayudas, créditos y avales por una cantidad de 4,500 millones de euros que garanticen la supervivencia y la continuidad de operaciones de la marca alemana.
Sin embargo, el acuerdo no salva a 11,000 trabajadores en Europa de perder su empleo debido a la reestructuración que irremediablemente tiene que realizar la marca.
En España se han mostrado especialmente críticos y preocupados a este respecto, por lo que su ministro de Industria, Miguel Sebastián, se reunió la semana pasada en Berlín con la dirección de Magna y tuvo un dialogo bilateral con su homologo alemán Karl Theodor zu Guttenberg. También se va a entrevistar con el consejero delegado de Magna Siegfried Wolf, para tratar el futuro de la planta que Opel tiene en Figueruelas en el nordeste español.
El nuevo consejo directivo de General Motors canceló la venta de Opel. La decisión se tomó debido a la recuperación financiera del grupo a nivel mundial y a la situación del mercado en Europa, la cual ha mostrado signos de mejoría.