El Jeep Grand Cherokee nació en 1992 como modelo del año 1993 y desde entonces se ha convertido en uno de los SUV más reconocibles de Estados Unidos. Su presentación, atravesando literalmente una pared de cristal en el Salón de Detroit, marcó el inicio de una saga que combinó por primera vez de forma tan clara las capacidades todoterreno de Jeep con un nivel de confort cercano al de los SUV premium. Actualmente, el modelo se encuentra en su quinta generación, después de más de 30 años de evolución.
En la parte baja de esta clasificación aparece la cuarta generación, conocida como WK2, aunque su posición no significa que fuese un mal automóvil. Lanzada para 2011, supuso un enorme salto en calidad, confort y comportamiento en carretera, pero también convirtió al Grand Cherokee en un vehículo mucho más complejo. Por encima se puede colocar la tercera generación WK, fabricada entre 2005 y 2010, que destacó por su diseño más moderno y por la incorporación de motores V8, aunque tampoco alcanzó el equilibrio de las generaciones más apreciadas de la saga.
La segunda generación, denominada WJ/WG y comercializada desde 1999, ocupa una posición mucho más favorable gracias a su combinación de capacidades todoterreno, motores de seis y ocho cilindros y una evolución notable en comodidad. Sin embargo, si hay una generación que merece un puesto especial por su influencia histórica, es la primera. El ZJ/ZG de 1993 ayudó a establecer el concepto de SUV premium moderno y llegó a ofrecer motores como el 4.0 de seis cilindros en línea y diferentes V8, culminando en el espectacular 5.9 Limited de 245 CV, que Jeep llegó a promocionar como el SUV más rápido del mundo.
La quinta generación, conocida como WL, merece estar entre las mejores por la enorme cantidad de tecnología y refinamiento que incorporó. Su arquitectura permite configuraciones de dos y tres filas, ofrece sistemas avanzados de tracción y elevó considerablemente la calidad interior. También estrenó una versión 4xe híbrida enchufable de 375 CV, demostrando que el histórico todoterreno estadounidense podía adaptarse a una nueva era de electrificación. No obstante, su complejidad tecnológica y algunos problemas registrados en determinadas unidades hacen que todavía necesite más tiempo para construir una reputación histórica comparable a la de sus predecesores.
La gran sorpresa llega con la actualización del Grand Cherokee para 2026, que recupera parte de la personalidad mecánica que había perdido. Jeep elimina el V8 y el 4xe de la gama estadounidense, pero introduce un nuevo 2.0 turbo de cuatro cilindros con 324 CV y 450 Nm, asociado a una caja automática de ocho velocidades y disponible con diferentes sistemas de tracción. Además, el modelo mantiene una capacidad de remolque de hasta 2.812 kilos, mientras que las versiones superiores conservan un enfoque claramente premium.
En una clasificación puramente histórica, la primera generación ZJ puede considerarse la mejor por su impacto en la industria y por haber creado la fórmula que hizo famoso al Grand Cherokee: lujo, prestaciones y auténticas capacidades todoterreno en un único vehículo. La quinta generación, en cambio, representa mejor la tecnología actual, mientras que la segunda generación destaca por su equilibrio. Más de 30 años después de aquel espectacular debut en Detroit, el Grand Cherokee continúa demostrando por qué Jeep convirtió este SUV en uno de sus modelos más importantes, aunque su evolución también refleja cómo ha cambiado por completo la industria del automóvil.