La posibilidad de escoger entre varios acabados y accesorios en un modelo genérico y contar con numerosas versiones con un equipamiento y motores diferentes, dandole la posibilidad al cliente de escoger el auto perfecto – aunque no estemos hablando de segmentos altos- para su necesidad, se convirtió en el arma afilada de GM, Ford y Chrysler, pero ahora es al contrario.
Esta costumbre podía significar altos costos tanto para el cliente como para los mismos fabricantes, pues la pluralidad de versiones y equipamientos opcionales que se pueden integrar independientemente causaban confusión en los compradores, y en muchos casos resulta ventajosa la simplicidad a la hora de producir un número de combinaciones menor así como incluir paquetes de opciones. Un ejemplo: si se quiere tapicería en cuero, esta incluiría techo corredizo y climatizador; configurar las tres alternativas por separado sería algo más arduo para el fabricante, que tendría que producir unidades demasiado ‘específicas’, en lugar de sacar de la línea de montaje unidades de ciertas versiones ya predeterminadas acorde a lo que desea la mayoría favoreciendo la eficiencia.
Precisamente la gran gama de posibilidades era el problema que enfrentaban, por ejemplo, algunos modelos de Ford y Chrysler, cuyos modelos se podían adquirir en miles de combinaciones de accesorios de comodidad, sistemas de seguridad, y motores, mientras sus contrapartes japonesas ofrecían solamente 15 versiones en total.
Según Detroit News, de reducir la cantidad de combinaciones (decisión que ya han tomado los fabricantes norteamericanos), se recortarían, de paso, los costos de producción, ingeniería, diseño e incluso mercadeo, salvando así millones que podrían ser determinantes en el futuro de las compañías, algo necesario en estos días. De manera que los días en que podías elegir un auto totalmente diferente al del vecino por fuera y por dentro, a pesar de ser el mismo modelo, tener el mismo motor y color, llegarán a su fin.