KITT, el famoso Knight Industries Two Thousand, era en realidad un Pontiac Firebird Trans Am de 1982 modificado para convertirse en el compañero tecnológico de Michael Knight. Para la serie se construyeron aproximadamente 23 o 25 coches, de los cuales solamente cinco habrían sobrevivido. Esa reducida cantidad convierte a cualquier ejemplar auténtico de KITT en una pieza especialmente valiosa de la historia de la televisión. Su voz, sus luces y su capacidad para comunicarse con el protagonista hicieron que el automóvil terminara siendo casi tan reconocible como los propios actores.
El Ferrari 308 GTS utilizado por Tom Selleck durante la temporada 1984-1985 de Magnum P.I. terminó convertido en uno de los coches televisivos más valiosos. El ejemplar se vendió por 181.500 dólares en una subasta de Bonhams, celebrada en Arizona. Durante la producción de la serie, rodada en Hawái entre 1980 y 1988, CBS utilizó aproximadamente 15 Ferrari, correspondientes a los años 1978, 1980 y 1984. El coche subastado fue, por tanto, uno de los diferentes ejemplares utilizados para representar al Ferrari de Magnum.
El Ford Gran Torino rojo de Starsky & Hutch se convirtió en uno de los automóviles más reconocibles de la televisión de los años 70. La serie utilizaba un Gran Torino de 1975 con una característica franja blanca en forma de vector, un elemento que permitía identificarlo inmediatamente incluso desde lejos. La popularidad del coche fue tan grande que Ford llegó a fabricar versiones réplica en su planta de Chicago durante la primavera de 1976, demostrando que el automóvil había trascendido la pantalla.
La GMC Vandura de 1983 utilizada por el equipo A parecía, sobre el papel, una herramienta de trabajo poco probable para convertirse en un icono televisivo. Sin embargo, su característica decoración negra terminó haciéndola inseparable de la serie. La unidad original fue incluso expuesta en el Salón Internacional del Automóvil de Nueva York en 2010, décadas después del estreno de la producción. Su presencia constante en persecuciones, fugas y aventuras convirtió a la furgoneta en un personaje más del equipo.
El Ferrari Testarossa de 1986 asociado a Miami Vice representa otro de los grandes ejemplos de cómo una serie puede convertir un automóvil en un símbolo cultural. Uno de estos coches alcanzó 151.800 dólares en una subasta celebrada en 2017, una cantidad inferior a la obtenida por el Ferrari de Magnum P.I. ese mismo año. La combinación entre el diseño del Testarossa, la estética de Miami y la imagen de la serie hizo que el deportivo italiano quedara vinculado para siempre con la televisión de los años 80.
Jim Rockford conducía un Pontiac Firebird de 1974-1978 en The Rockford Files, pero la relación entre personaje y automóvil llegó todavía más lejos. Una maniobra de conducción conocida como «Jim Rockford J-turn» tomó el nombre del protagonista y se hizo famosa por sus apariciones durante persecuciones y huidas. Es un detalle pequeño, pero demuestra hasta qué punto el Firebird quedó asociado a la personalidad y al estilo de conducción de Rockford.
Los protagonistas de Taxi se desplazaban en los característicos Checker A11, modelos especialmente vinculados al paisaje urbano de Nueva York. El taxi aparece desde los propios títulos iniciales de la serie, recorriendo el puente de Queensboro, por lo que se convirtió inmediatamente en parte de su identidad visual. Un automóvil concebido para transportar pasajeros por la ciudad terminó representando a toda una serie y a una determinada imagen del Nueva York de aquella época.
El Batmóvil de la serie Batman de 1966 tiene una de las historias más sorprendentes de esta lista. George Barris compró por solo un dólar el Lincoln Futura Concept de 1955 a Ford y tuvo apenas 15 días y un presupuesto de 15.000 dólares para transformarlo en el automóvil de Batman. Décadas después, el propio Barris vendió el ejemplar original en enero de 2013 por 4.620.000 dólares en una subasta de Barrett-Jackson. La enorme suma demuestra hasta qué punto aquel concept car terminó convirtiéndose en uno de los vehículos televisivos más famosos de todos los tiempos.