Mitsubishi Outlander 2008

Mitsubishi vuelve a la carga en el mercado de los SUV light con su renovado Outlander. M ...
15/04/2008

Javier Fueyo

A primera vista, más longitud, anchura y altura hacen obvia la evolución del Mitsubishi Outlander. No obstante, un estudio visual más profundo advierte de unas proporciones más equilibradas, especialmente, desde atrás donde la línea del techo desciende hasta hacer del portón trasero más proporcionado que en la generación anterior.

Si seguimos con el análisis visual desde la parte delantera, vemos que Mitsubishi ha decidido quitar las nervaduras del capó y redondear las líneas, dotándolo de una imagen más suave y moderna.

Los paneles laterales continúan apostando por la línea de cintura ascendente hacia la zona trasera, que se prolonga en los ensanchados guardabarros, algo, que por otra parte, es una especie de impronta Mitsubishi.

Finalizando en la zaga, observamos la incorporación de LED en los grupos ópticos, una rareza entre vehículos tan voluminosos, pero que sirven para darle un toque de modernidad. que En la retaguardia, las cosas se hallan mejor logradas. Las luces recurren a LED, un toque de modernidad que pocos automóviles de gran volumen exhiben hoy por hoy.

Mejora en los acabados

Al Mitsubishi Outlander demandaba a gritos una revisión interior. La calidad de los acabados no era su punto fuerte, algo que con la nueva camioneta ha podido ser subsanado. El tablero dispone ahora de grandes relojes y mandos de aspecto más moderno con ciertos aires de deportividad, como demuestran las paletas de la caja de velocidades tras el volante de tres radios. El pomo forrado de cuero y las salidas del aire acondicionado también contribuyen a acrecentar la sensación de un ambiente racing.
Ciertos toques de lujo, como las simulaciones de aluminio y un potente equipo de sonido ponen el colofón a tan buen trabajo interior.

El énfasis puesto en la modernización no ha perjudicado la orientación familiar del Outlander. Mitsuibshi ha sabido mantener intacto uno de los puntos fuertes del modelo gracias a unas cinco plazas cómodas y una segunda fila corrediza con asientos de respaldo reclinable.

Existe una buena cantidad de espacios portaobjetos, como las dos guanteras y los múltiples huecos con portavasos amplios que vienen a completar las cualidades de un maletero de considerable tamaño.

Mismos motores

Mitsubishi no ha hecho cambios en las mecánicas del Outlander. Mantiene idénticas motorizaciones que en la generación anterior. A saber, el 4 cilindros de 2,4 litros y el 3 litros V6 de 220 HP. Precisamente, en este último nos hemos montado.

El V6 tiene un excelente tirón en regímenes bajos y medios, hasta llegar a 3.000 rpm. La caja de cambios, automática, no se muestra acorde con el brío del motor, debido a la configuración de las relaciones siempre en búsqueda de la relación mayor, por cuestiones de consumo. De ahí que, a partir de esas 3.000 vueltas, si queremos una mejor salida, se hace necesario pisar duro al acelerador
En favor de la caja de cambios, tenemos que decir que la inserción de las marchas es rápida y precisa, y que la doble opción de manejo, pomo o paletas en el volante, permiten extraer mucho jugo

Notable comportamiento

El Mitsubishi Outlander comparte chasis con el nuevo Lancer, algo que ya de por sí nos predispone a encontrarnos con un SUV con el comportamiento de un sedán. Es, sin llegar a ser, por razones obvias, un vehículo deportivo, un auto que permite ciertas dosis de diversión. En su contra, decir que una plataforma tan rígida asociadas en su caso con unas suspensiones más duras que firme terminan por pasar factura al confort a bordo. En viajes largos y de vías rectas esta combinación produce una marcha aspera y ruidosa; pero a poco que la carretera se convierta en sinuosa, el esquema de suspensiones / plataforma se convierte en una virtud. Con una dirección rápida y precisa y recurriendo al modo secuencial de la caja, el Mitsubishi Outlander trasciende su naturaleza familiar para convertirse en un juguete divertido.

En off road, tomátelo con calma
Los frenos son justos si miramos su reducido diámetro, muy evidente al mirar a través de sus rines de 18 pulgadas. A través de un dial ubicado en la parte baja de la consola central tenemos posibilidad de circular con el diferencial bloqueado para conseguir mayor tracción, aunque los neumáticos de fábrica son netamente para asfalto y los recorridos de suspensiones no permiten incursiones salvajes tipo trial, que, por otra parte, nadie buscará en una camioneta de este tipo.

Precio

Probamos la versión XLS V6 con tracción integral. Existe una versión con tracción delantera y otor niveles de acabado más básico denominado XLS a los que se puede añadir un buen conjunto de extras y accesorios. En suma, a la disposición del público estadounidense hay cuatro variantes:
– LS 2WD V6 con un MSRP* de 22.510 $
– LS 4WD V6 con un MSRP de 23,875 $
– XLS 2WD V6 con un MSRP de 23,750 $
– XLS 4WD V6 con un MSRP de 25,110 $

Además, las variantes XLS pueden mejorarse con 3 paquetes:
– Luxury (1,600 $), que incluye luces delanteras de xenon, tapicería de cuero y asientos calefactables
– Navigation (1,800 S), contiene el sistema de comunicaciones Mitsubishi con servidor digital de música y sistema de navegación con disco dura de 30 Gigas, pantalla de LCD táctil de 7 pulgadas, localizador de puntos de interés y DVD.
– Sun & Sound (1,610 $): Sistema de audio Rockford Fostgate con nueve altavoces, radio satélite Sirius y cristal panorámico.

* MSRP (Manufacturer Suggest Retail Price) es el precio sugerido por el fabricante a su red de distribuidores. No incluye impuestos, gastos de placas, envío, título del auto, etc. Tampoco recoge los posibles descuentos que la marca o los dealers tengan en promoción.

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