Mi auto es para mí como debió de ser su caballo para el cowboy. Tengo una relación personal y antropomorfizada con él. Le pongo nombre, le hablo y me ocupo de que esté cómodo cuando debo parquearlo y dejarlo "solo".
Pero reconozco que toda esa conversación sobre las millas por galón o kilómetros por litro me aburre sobremanera. No porque me sobre el dinero, sino porque aunque lo intente, no logro concentrarme el tiempo necesario como para hacer lo suficiente para medirlo. O siquiera escuchar toda la detallada descripción, cuando me explican en qué lugar del tablero se puede leer. Mis cálculos son más primitivos y simples.
Necesito llenar el tanque una vez por semana, más o menos, para llegar a todos los lugares adónde suelo ir. Y ahí está el total de mi presupuesto casero y certero sobre la relación galón/milla en mi vida.
Que el A/C dobla el consumo de gas. Sí, bueno, vivo en Miami y salvo en pleno invierno, hace 27 grados a la sombra y hay una humedad suficiente como para empapar al desierto de Sahara. Y el dato más importante: tengo el cabello naturalmente rizado y lo llevo lacio. El A/C es mi aliado número 1 si quiero que me dure más allá de la esquina cuando salgo de la peluquería. El aire frío lo fija y lo mantiene.
Para mis uñas recién barnizadas también es bueno. No entiendo la razón de la prohibición porque es a prueba de choques y me ha salvado más de una vez de aparecer en una reunión menos que impecable. La cosa es que uso el A/C 24/7 x 365 al año.
Y supongo que las aceleradas que pego apenas me libero de un embotellamiento no ayudan a mi presupuesto pero si no lo hago después de una caravana de varias millas a 0.3 por hora, drive-freno, drive-freno, drive-freno, implosionaría in situ o necesitaría un psicólogo y creo que cualquiera de esas dos posibilidades me saldría más caro.
Odio parar a cargar combustible así que si pudiera controlar mis impulsos y ser más medida (menos A/C, regularidad en velocidad, etc), lo haría.
Lo que sí me importa es que el auto tenga buen arranque y agilidad, buenos frenos y volante dócil, agarre y un buen lugar para mi cartera, y eso es por la seguridad vial de los demás transeúntes porque cuando me pongo a manotear a ciegas dentro de mi bolso, y esto necesito hacerlo mínimo unas 3 veces por cuadra, conviene que la tenga cerca y bien ubicada. De caerse su contenido al piso, tendría que agacharme a encontrar lo que busco y entonces la relación gas/millas sería realmente la menor de mis preocupaciones.
Con todo esto en mente, salí a preguntarle a las mujeres hispanas, qué les importa a la hora de elegir auto. Todas las encuestadas son de origen latino o español, viven en USA, trabajan en corporaciones, y tienen entre 25 y 45 años.
• 70% quiere buena mecánica (que el auto no las deje varadas en la calle por alguna razón misteriosa que yace por debajo del capot).
• 30% elige por la marca (todas mencionaron nombres alemanes y el luxury version de una japonesa) y buscan elegancia, prestigio y expectativa de excelente mecánica.
• 20% posee una SUV (les gusta verse altas y tener una carrocería que imponga respeto)
• 10% elige una marca americana
Sólo un 40% mencionó "gas mileage" como algo importante.
10% prefiere transmisión manual antes que automática.
A un apabullante 90% le gusta que su auto sea ágil y rápido porque les gusta la velocidad.
Y… un 99% tiene una relación personalizada con su auto, no les resulta un artefacto más.
Así que estoy dentro de las generales de la ley, por lo menos en lo que a mi auto se refiere…