El concepto de recuperar la energía desperdiciada en distintas actividades del automóvil se inició y está muy difundido en los frenos, que sirven, en el caso de muchos vehículos eléctricos e híbridos, para recargar sus baterías aprovechando el calor generado por la energía cinética a partir de la fricción de frenado.
En otros casos, se ubican celdas que atrapan la energía solar en la parte superior del auto, aprovechando la misma para realizar acciones como prender el aire acondicionado o la calefacción antes de que el dueño se monte, sin necesidad de forzar la batería o agotarla.
El nuevo desarrollo en este campo tiene que ver con los amortiguadores, y funciona bajo el mismo principio de los frenos, donde el constante funcionamiento de la pieza genera energía cinética, que se transforma en electricidad para recargar las baterías de los vehículos híbridos.
Es de esperarse que a mediano plazo veamos este nuevo sistema como una parte integral de aquellos vehículos orientados a consumir bajas cantidades de combustible, es decir, prácticamente todos, teniendo en cuenta las normas de emisiones que llegarán en los próximos años a los más grandes mercados. De esta manera, complementará la labor de dispositivos como el Stop & Start, encargado de apagar el motor del vehículo en situaciones donde es prescindible, y que en los casos en que ha sido aplicado ha reducido el consumo declarado en manejo urbano en cantidades considerables.