Como complemento al bajísimo consumo de combustible que declara el Leon Ecomotive, que según la marca es capaz de lograr un promedio de poco más de 35 kilómetros por litro, Seat adaptó un tanque de gasóleo con una capacidad de 144 galones, que se ubica en la parte trasera del auto y obliga a la eliminación del asiento trasero.
El concepto que se pretende lograr es el de una utilización del auto sin ningún tipo de interrupción prescindiendo de cualquier servicio, partiendo del simple acto de rellenar el tanque, misma razón por la cual los intervalos de mantenimiento están programados para hacerse cada año o 16,000 kilómetros, es decir, cada vez que se acabe teóricamente el tanque de combustible.
Una peculiaridad de este prototipo es que el depósito no se puede surtir en cualquier estación de gasolina, pues cuenta con un receptor especial ubicado en el baúl que únicamente puede ser empleado en un servicio autorizado Seat. Teniendo en cuenta la autonomía, un usuario sólo tendría que acudir a este surtidor especial muy pocas veces al año.
Debido al tamaño del tanque de gasóleo y sus evidentes desventajas de peso, Seat modificó la puesta a punto de la suspensión y actualizó el sistema de frenos. La estructura del vehículo también se intervino para aumentar la protección en caso de colisión.
El uso de un gasóleo especial asegura según la marca que ante una fuga no llegue a explotar y tampoco libere una cantidad excesiva de vapores inflamables.
Ahora bien, si tras esta lectura estás intrigado sobre la fecha en que saldrá a la venta este nuevo auto, vale la pena aclarar que no fue más que una sofisticada broma del primero de abril por parte de Seat en Inglaterra. En un principio se oyó creíble, hay que admitirlo, pero a pesar de que dicho día ya pasó, nunca sobra algo de humor en medio de la siempre pretendida seriedad.