Mientras el primero rastrea los objetos y su distancia respecto al vehículo, a segunda afina y determina su potencial de riesgo en base a un software que reconoce a los potenciales peatones u objetos que pudieran ser interceptados por el vehículo.
Es un sistema muy rápido, que en el primer paso libera una alerta sonora para que reaccione el conductor; si no hay respuesta, el auto aplicará los frenos a fondo para evitar el impacto.
De acuerdo a Volvo, con este sistema es posible reducir en un 75% los atropellamientos de peatones, sobre todo en ambientes urbanos. La meta de la marca sueca es para el 2020 que ningún peatón o usuario sufra daño o por lo menos el mínimo posible- al tener contacto o uso con un vehículo Volvo. Virtualmente imposible de impactar.