Un sistema de baterías de ion-litio alimentan a un par de poderosos motores eléctricos que suman un total de 1.200 caballos. Lo sorprendente en este caso no son sus prestaciones, sino que en sólo diez minutos de recarga en una toma de corriente estándar, el usuario podrá disfrutar de casi 500 kilómetros de autonomía.
Una característica muy interesante es que la potencia que entregan sus motores eléctricos se puede regular desde 200 caballos hasta su máximo de 1.200, algo que variaría de paso la respuesta bajo el acelerador y por ende también el consumo, en caso de tener una carga a punto de acabarse