Toyota ha puesto en marcha una campaña de seguridad para 43.566 unidades de la Tundra 2024 equipadas con el motor V35A. El problema tiene su origen en restos del proceso de fabricación que pueden permanecer dentro del bloque. Estos residuos pueden contaminar los conductos de aceite y afectar a uno de los cojinetes principales. En el peor escenario, el motor puede detenerse mientras el vehículo está circulando y provocar una pérdida inesperada de potencia.

La llamada a revisión afecta únicamente a una parte de las Tundra fabricadas durante un periodo concreto. Todas las unidades implicadas utilizan el V6 de 3,4 litros con doble turbocompresor, una mecánica relativamente reciente en la historia de la camioneta japonesa. Toyota sustituyó con esta generación las antiguas opciones V8 por una tecnología más moderna. Por eso, cualquier problema relacionado con su proceso de fabricación puede generar especial preocupación entre propietarios y talleres que todavía están acumulando experiencia con este propulsor.
El origen del defecto no está relacionado con la forma de conducir ni con un mantenimiento incorrecto. Los residuos proceden del propio proceso de fabricación del motor y pueden desplazarse por el sistema de lubricación. Si llegan a interferir con un cojinete principal, pueden provocar desgaste y daños internos. Toyota ha registrado informes técnicos y reclamaciones de garantía relacionados con síntomas compatibles con este problema antes de decidir iniciar la campaña de seguridad.
Los síntomas pueden aparecer de distintas maneras. Los propietarios deben prestar atención a ruidos anormales procedentes del motor, un funcionamiento irregular al ralentí, pérdida de potencia o dificultades para arrancar. El escenario más grave sería una parada completa del motor mientras la Tundra está en movimiento. Una situación así puede ser especialmente peligrosa en autopista o en medio del tráfico, porque el conductor podría perder de forma repentina la capacidad de acelerar.
Toyota ha informado de alrededor de 30 informes técnicos de campo y 360 reclamaciones de garantía relacionadas con síntomas compatibles con el defecto. Estas cifras ayudaron al fabricante a determinar que era necesario realizar una campaña específica en lugar de gestionar los casos únicamente mediante reparaciones individuales. Eso no significa que todas las Tundra afectadas vayan a sufrir una avería. El riesgo está relacionado con la presencia potencial de residuos dentro del motor.

Uno de los aspectos más importantes de esta campaña es que Toyota todavía estaba desarrollando la reparación definitiva cuando anunció el problema. Esto significa que algunos propietarios pueden recibir la notificación antes de tener disponible una solución inmediata. Los ingenieros necesitan confirmar primero que el procedimiento elimina el riesgo de forma adecuada antes de aplicarlo a todas las unidades afectadas. Cuando la reparación esté preparada, los concesionarios deberán realizarla sin coste para los propietarios.
Las notificaciones oficiales fueron programadas para llegar a los propietarios afectados a partir del 6 de julio de 2026. Quienes tengan dudas sobre su vehículo pueden consultar el número de bastidor y comprobar si la unidad pertenece al grupo afectado. Esta comprobación es especialmente importante porque no todas las Tundra 2024 están incluidas en la campaña. El motor y el periodo de fabricación son los elementos que determinan si una camioneta forma parte de la llamada a revisión.
Mientras Toyota termina de preparar la solución, los propietarios deben prestar especial atención al comportamiento del vehículo. Un ruido nuevo, un funcionamiento irregular, una pérdida de potencia o un problema de arranque no deberían ignorarse en una Tundra incluida en la campaña. Lo recomendable es contactar con un concesionario para solicitar una revisión y explicar cualquier síntoma. Esperar hasta la siguiente revisión rutinaria podría no ser una buena idea si el motor ya muestra señales anormales.
La campaña supone un nuevo desafío para la Tundra de actual generación y para su motor V35A. Toyota no considera que todas las unidades afectadas vayan a fallar, pero sí reconoce que existe un riesgo suficiente para justificar la llamada a revisión. Para los propietarios, la clave está en identificar rápidamente cualquier síntoma y comprobar el estado de la campaña mediante el número de bastidor. Una reparación preventiva puede evitar que un problema de fabricación termine en una pérdida de potencia durante la conducción.