Aún no nos reponemos del desgraciado fallecimiento en Ciudad de México de nuestro compañero José Virgilio Ordaz. En los últimos meses, Virgilio se había tenido que tomar un respiro de sus labores de redacción para recuperarse de un problema de salud que le estaba afectando en el día a día.
Su prematura defunción el pasado 4 de septiembre sorprendió a toda la redacción de Queautocompro dejándonos consternados y huérfanos de un leal compañero. La familia y amigos cercanos en México aún no encuentran la paz y el sosiego, no podemos imaginarnos su madre, su hermana y su hermano. Mucho ánimo para ellos.
Virgilio llevaba varios años como responsable editorial de Queautocompro. Él era la pieza clave que hacía mover todo el engranaje de nuestra redacción. A él debemos la sección de memes de la Fórmula 1, que nos hizo pasar tan buenos momentos a todos los seguidores del automovilismo deportivo.

Sirvan las siguientes palabras de colegas que le conocieron muy bien en el terreno personal y en el profesional como despedida a un hombre íntegro, discreto, trabajador y disciplinado, a su manera apasionado de los autos y de su admirado Checo Pérez. Descanse en paz querido Virgilio.
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Manuel Fernandez, editor internacional de Fuel Car Magazine en Colombia, jurado de los World Car Awards y compañero de Virgilio en la etapa Automóvil Panamericano.
Virgilio era un tipo muy particular por todos los motivos correctos: él llegó a nuestras vidas de la forma más inesperada cuando estábamos renovando (por enésima vez) el equipo web de Automóvil Panamericano, 2014 o 2015.
Lo que no sabía era que estaba descubriendo un diamante en bruto, pues de los agudos comentarios que me llamaron la atención en nuestras redes sociales, él pasó a ser el redactor principal y no había que pensar mucho para saber que no necesitábamos entrevistar a nadie más. Discretamente se volvió una piedra angular en un equipo frenético en el que el día a día nos consumía a todos. Pero el mundo se podía estar cayendo y él siempre estaba sereno y sensato en un ambiente hostil.
Confiable e indispensable miembro del equipo online en la que entonces era la revista de autos más grande de México. De gran criterio, un estilo muy propio al redactar, un lenguaje amplio, un humor y un sarcasmo certeros, fino y que delataba sutilmente su enorme inteligencia… pero no tanto como sus capacidades de dibujante, pues sin mucho costarle creaba a punta de lápiz unos elaborados monstruos que podrían ser llevados a una película de terror o a un videojuego. Un cerebro versátil que iba desde el fútbol americano, a los coches, a las letras, al dibujo y a la cultura general, porque a leguas se le notaba que era un lector asiduo de lo que se le cruzara. Virgilio daba para todo.

De una voluntad inacabable y una disposición que difícilmente se encuentra esta generación, los que convivimos con él damos fe de su calidad humana no solamente en el aspecto profesional. Virgilio fue un tipazo que dejó una huella en muchos de nosotros, alguien muy auténtico en el desfile de personas de todo tipo con las que cualquiera se llega a cruzar en una oficina o empresa.
Me cuesta creer la noticia de su partida y aún me cuesta que me salgan unas palabras para homenajearlo. Un gran abrazo hasta el cielo.
Hasta el último momento sé que su talento siempre estuvo en buenas manos con mi colega y amigo José Carlos De Mier, de quien sé también saldrán unos buenos renglones sobre alguien como el buen Virgilio.
Una desventajas de los que pintamos canas es que nos hemos tenido que despedir de gente que apreciamos. Virgilio, Pandemia de por medio, era un tipo muy próximo, aunque lejano en el espacio, siempre tenía disponibilidad para lo que amaba: los autos. Y nos ha dejado cientos de artículos, algún que otro colaborador formado, secciones que no sabíamos que existían y como dice el bueno de Manuel, siempre con una templanza que a los que no tenemos paciencia nos apaciguaba.
Yo soy re malo para las despedidas. Y para las que son para siempre, un poco peor. He tenido la suerte de estar muy bien acompañado en numeros proyectos en España, en México en Colombia, la mala fortuna de perder gente valiosa en momentos claves, y este es uno de ellos. Nunca es buen momento para despedir a un amigo, a un colaborador incansable, a un redactor que sabía escribir, chascarrillo de la redacción de Automóvil Panamericano, dijo un buen Coordinador editorial: ¡necesitamos redactores que sepan escribir! Hoy esa frase parece como una premonición, cuesta encontrar buenos redactores, gente que siga teniendo gusto por la palabra, por el dato, al final, por la verdad, o por la verdad más objetiva que somos capaces de transmitir como periodistas, con nuestra limitaciones materiales y humanas.
Para su hermana, que estuvo en contacto en los ultimos momentos con nosotros, para su madre, todo el cariño de este grupo humano que lo va echar en falta.
Por supuesto, Joaquin Ruhi, que colaboró en numerosas ocasiones con Virgilio, quiere unirse a este micro homenaje que, aunque se perderá en la inmensidad de las redes, sabes que será apreciado por amigos y conocidos de Virgilio. DEP.

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Joaquín Ruhí, director técnico, Que Auto Compro
Nunca tuve la dicha de conocer a Virgilio personalmente, cara a cara, de darle la mano o un abrazo. Pero siempre valoré muchísimo sus contribuciones a Que Auto Compro. Era inteligente, bien informado, rápido y hábil. Era el centro, el alma, el «utility», como dirían en beisbol que desempeñaba a cabalidad sus múltiples y variadas tareas.

En alguna ocasión, me pidió que revisara algo que había escrito. Lo hice con gusto, pero no había necesidad de revisarlo. Todo venía perfecto y correcto. Sí, nos conocimos virtualmente, y nuestras comunicaciones siempre fueron positivas y cordiales.
Y no menospreciemos su buen inglés. En varias ocasiones me pidió que le revisara los subtítulos en español de una entrevista en inglés. Cuando él dudaba de algo, casi siempre yo dudaba también. Esos casos solían tratarse de mal audio o pronunciaciones enredadas que dejarían perplejo al más veterano angloparlante, y no de faltas por parte de Virgilio.
Nos veremos algún día en el cielo, Virgilio. Hasta la próxima.
Juan García, QAC Texas
José Virgilio, un hombre de gran corazón y espíritu inquebrantable. José demostró ser un hombre de gran integridad, dedicación y amor por su trabajo, era una persona de muchos talentos. Trabajaba incansablemente en su carrera, pero siempre encontró tiempo para conversar conmigo de diferentes artículos que teníamos entre manos. También deja un legado de camaradería que perdurará en los corazones de todos los que lo conocieron. Descansa en paz, José Virgilio. Tu luz seguirá brillando en nuestros corazones. Te extrañaremos profundamente.