La asociación de Ford y Mazda comenzó en la década de 1970 y duró más de 40 años. A lo largo de los años, Ford y Mazda colaboraron en una gran cantidad de modelos, como el Ford Escape y el Mazda Tribute, compartiendo plataformas y tecnologías. Esta alianza fue fundamental durante la crisis del petróleo, ya que permitió a Mazda acceder a mercados en los EE.UU. con modelos como la Ford Courier y el Mazda Pickup. Ford mantuvo una participación del 25% en Mazda hasta 2015, cuando finalmente vendió sus acciones, dejando a Mazda como una compañía independiente, aunque con profundas raíces compartidas con Ford.
Entre 1999 y 2010, Ford fue dueño de Volvo, un fabricante sueco conocido por su compromiso con la seguridad y la fiabilidad. A través de esta adquisición, Ford adquirió la experiencia de Volvo en diseño y fabricación de vehículos premium, que luego aplicó a modelos como el S60 y el XC90. Aunque Volvo no logró competir directamente con las marcas de lujo alemanas, la colaboración mejoró la presencia de Ford en el mercado europeo. Después de una serie de dificultades financieras, Ford vendió Volvo a Geely, el gigante chino, que sigue siendo su propietario.
De Tomaso, fundada por el piloto argentino Alejandro de Tomaso, fue una marca que Ford adquirió en la década de 1970. El Pantera, el modelo más famoso de De Tomaso, fue equipado con un motor Cleveland 351 de Ford, convirtiéndolo en un exótico deportivo accesible. La colaboración con Ford tuvo como objetivo crear un coche con la durabilidad de los motores estadounidenses y el atractivo exótico de los deportivos europeos. Sin embargo, la crisis del petróleo de 1973 frenó la producción del Pantera y puso fin a la asociación, aunque De Tomaso siguió siendo una marca reconocida en el mercado de los superdeportivos.
Ford compró Jaguar en 1989 por 2.380 millones de dólares, con el objetivo de reforzar su presencia en el segmento de coches de lujo. A pesar de los problemas de calidad de los modelos previos, la asociación con Ford permitió que Jaguar modernizara sus líneas y mejorara significativamente la fiabilidad. Modelos como el X-Type y el S-Type fueron productos directos de esta colaboración. Sin embargo, las pérdidas crecientes llevaron a Ford a vender Jaguar en 2008 a Tata Motors, que aún posee la marca, lo que cerró el ciclo de Ford con uno de los fabricantes más renombrados del mundo de los deportivos de lujo.
Ford fue dueño de Aston Martin desde 1994 hasta 2007, un vínculo que pasó casi desapercibido para muchos entusiastas del automovilismo. Durante esos años, Aston Martin, conocida por sus vehículos de lujo y alta gama, como el DB7 y el Vantage, se benefició de la experiencia de ingeniería y la capacidad financiera de Ford. Aunque Aston Martin estaba enfrentando problemas financieros a fines del siglo XX, la colaboración permitió a la marca británica producir algunos de los modelos más icónicos del cine, como el DB5 de James Bond. A pesar de los altibajos, la asociación permitió a Ford posicionarse en el mercado de lujo, aunque finalmente vendió su participación en la marca, que ahora pertenece a un consorcio privado.
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