El nuevo Volkswagen ID Polo supone un movimiento estratégico muy importante para la marca alemana. Se convierte en el primer eléctrico de la gama ID en recuperar una denominación tradicional, abandonando parcialmente el sistema numérico iniciado con el ID.3 en 2019.
Con unas dimensiones de 4,05 metros de largo, 1,8 metros de ancho y 1,5 metros de alto, el ID Polo mantiene proporciones muy similares al Polo de combustión. Sin embargo, gracias a la plataforma MEB Plus, Volkswagen asegura que ofrece habitabilidad comparable a la de un Golf.
El Volkswagen ID Polo llegará al mercado a finales de abril con configuración de tracción delantera y tres opciones mecánicas. La versión de acceso incorpora batería de 37 kWh con una autonomía estimada de 328 kilómetros y carga rápida de hasta 90 kW.
Los acabados más equipados montarán una batería de 52 kWh, permitiendo alcanzar hasta 455 kilómetros de autonomía. Además, mejoran la velocidad de carga hasta 130 kW y estarán disponibles con potencias de 85 kW y 99 kW.
Volkswagen ha buscado una fuerte continuidad estética respecto al Polo tradicional. Destacan la barra luminosa delantera, el logotipo trasero iluminado y proporciones equilibradas con batalla larga y voladizos cortos que optimizan el espacio interior.
La cabina del ID Polo introduce el lenguaje interior más moderno de Volkswagen. La marca asegura haber corregido muchas críticas recibidas por anteriores eléctricos, apostando por una experiencia más intuitiva y funcional.
El habitáculo incorpora una instrumentación digital de 10,25 pulgadas y una pantalla multimedia central de 13 pulgadas. Además, desaparecen los criticados controles táctiles deslizantes, recuperando botones físicos y un nuevo mando rotatorio para funciones multimedia.
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