La industria del automóvil está viviendo una transformación en la que los componentes electrónicos han adquirido una importancia prácticamente comparable a la del motor. Un buen ejemplo acaba de surgir con el acuerdo firmado entre BYD y Melexis, mediante el cual el fabricante chino incorpora al especialista belga como proveedor directo. Aunque pueda parecer una operación menor, el movimiento permite entender cómo se fabrican realmente los coches eléctricos actuales y por qué un pequeño chip puede llegar a detener una línea de producción completa.
El 25 de agosto, Melexis anunció un acuerdo marco de compra con BYD que formaliza una relación comercial que ya se prolongaba durante varios años. La principal novedad es que Melexis pasa a formar parte directamente del ecosistema de proveedores de BYD, en lugar de depender exclusivamente de intermediarios o proveedores de primer nivel. Esta estrategia concede al fabricante mayor control sobre el precio, la disponibilidad y la asignación de componentes, algo especialmente relevante después de la crisis mundial de semiconductores de 2021 y 2022. En aquella época, numerosos fabricantes sufrieron paradas de producción porque determinados chips estaban integrados en módulos suministrados por terceros y no tenían control directo sobre su abastecimiento.
Melexis no fabrica los procesadores que alimentan el sistema multimedia, sino chips especializados para sensores y sistemas de control. Sus componentes pueden intervenir en la propulsión, la batería, la gestión térmica, la iluminación, los frenos y la dirección. En un vehículo eléctrico, por ejemplo, los sensores deben determinar con enorme precisión la posición del rotor del motor incluso cuando trabajan cerca de corrientes eléctricas muy elevadas y fuertes campos magnéticos. Por eso tecnologías como la detección inductiva adquieren especial importancia. Algunos de los sensores de la compañía alcanzan además elevados niveles de precisión y certificaciones de seguridad funcional como ASIL C, fundamentales para sistemas electrónicos relacionados con la dirección o los pedales.
La decisión resulta especialmente interesante porque BYD es uno de los fabricantes con mayor grado de integración vertical del sector. La compañía produce sus propias baterías, motores y numerosos semiconductores de potencia a través de BYD Semiconductor. Sin embargo, fabricar internamente todos los componentes electrónicos no siempre resulta eficiente. Los semiconductores capaces de gestionar grandes cantidades de corriente y tensión requieren tecnologías y procesos diferentes a los utilizados para crear circuitos analógicos de precisión destinados a sensores. En este terreno, la experiencia acumulada y la propiedad intelectual pueden ser más importantes que la capacidad industrial. Es una situación comparable a la de un fabricante que desarrolla sus propios motores pero continúa recurriendo a especialistas para determinados sensores.
Para el propietario de un coche eléctrico, esta evolución tiene ventajas y también inconvenientes. Los sensores magnéticos e inductivos eliminan elementos mecánicos que podían desgastarse, pero los componentes electrónicos modernos suelen formar parte de módulos sellados que no pueden repararse individualmente. Cuando un chip falla, en determinadas circunstancias puede ser necesario sustituir todo el módulo, elevando el coste de la reparación. Además, los eléctricos incorporan una gran cantidad de bombas, válvulas, sensores y actuadores para controlar la batería, la climatización y los sistemas térmicos. Todo ello explica por qué la electrónica se ha convertido en una pieza fundamental tanto para la autonomía como para el mantenimiento y el coste de reparación de estos vehículos.
El acuerdo también tiene una dimensión industrial y geopolítica. Melexis es una compañía europea especializada que refuerza su relación directa con uno de los grandes fabricantes chinos de vehículos eléctricos, en un momento en el que Europa mantiene un intenso debate sobre la expansión de las marcas chinas en su mercado. La operación demuestra que la industria automovilística moderna es mucho más global de lo que sugiere la insignia situada en el capó. Un BYD puede incorporar tecnología europea, componentes asiáticos y sistemas desarrollados en diferentes partes del mundo antes de llegar finalmente a un cliente europeo. Para BYD, asegurar directamente el suministro de estos chips supone ganar control sobre una parte cada vez más crítica del vehículo y confirma que, en la era del coche eléctrico, los pequeños semiconductores pueden ser tan estratégicos como las grandes baterías.
Precio base: 3999,800 MXN (entre 21 y 22 mil USD fi. Autonomía: Hasta 380 km (NEDC). Potencia: 55 kW (aprox. 75 hp) y 135 Nm de torque. Batería: Blade Battery de 30.08 kWh o 38 kWh. Capacidad: 5 pasajeros. En QuéAutoCompro somos firmes defensores de los autos eléctricos, y el desempeño comercial del BYD Dolphin […]