BYD pisa el acelerador de la carga eléctrica: ya tiene 10.000 cargadores ultrarrápidos en China

El gigante chino ha duplicado su red en apenas cinco meses y sus cargadores de hasta 1,5 ...
05/09/2026

Rancez Damian

El gigante chino ha duplicado su red en apenas cinco meses y sus cargadores de hasta 1,5 MW ya son utilizados también por millones de conductores de otras marcas.

BYD está llevando la infraestructura de recarga para coches eléctricos a una velocidad difícil de igualar. El fabricante chino acaba de anunciar que su red propia de cargadores ultrarrápidos Flash Charger ya alcanza las 10.000 unidades, distribuidas por más de 300 ciudades de China. La cifra resulta especialmente llamativa porque en abril la compañía celebraba haber puesto en funcionamiento su cargador número 5.000, lo que significa que ha conseguido duplicar la red en apenas cinco meses. BYD asegura que este hito la convierte en el fabricante de automóviles chino con la mayor red de recarga construida por sí mismo y con mayor cobertura geográfica, aunque su ambición va mucho más allá: pretende alcanzar los 20.000 cargadores antes de que termine 2026.

BYD quiere duplicar otra vez su red y apuesta por 1,5 MW

El objetivo de llegar a 20.000 estaciones será un desafío considerable. Desde abril, BYD ha instalado aproximadamente 34 cargadores al día, pero para volver a duplicar la red durante los 125 días restantes del año necesitaría elevar el ritmo hasta unos 80 diarios. Incluso si no consigue cumplir esa meta, el despliegue ya supone una demostración de músculo tecnológico e industrial. Y es que los Flash Charger no son simples cargadores rápidos de corriente continua como los habituales de 350 kW: pueden alcanzar hasta 1,5 megavatios de potencia a través de un único cable, más de tres veces la potencia nominal de muchos cargadores de alta potencia destinados actualmente a turismos eléctricos en Europa.

Para hacer posible semejante entrega de energía, las estaciones incorporan sistemas de almacenamiento energético situados en las propias instalaciones, que funcionan como un amortiguador para reducir el impacto sobre la red eléctrica cuando se demanda una enorme cantidad de potencia. El diseño también busca facilitar el uso mediante una estructura en forma de T con raíles y cables deslizantes que mantienen el conector alejado del suelo. En los vehículos BYD equipados con las nuevas baterías Blade 2.0, la compañía asegura que sus estaciones pueden elevar la carga del 10% al 97% en apenas nueve minutos, una velocidad que podría cambiar por completo la percepción de los tiempos de espera asociados al coche eléctrico.

La carga ultrarrápida también está poniendo a prueba las baterías

La potencia de 1,5 MW plantea inevitablemente dudas sobre el desgaste de las baterías, pero BYD sostiene que sus nuevos sistemas pueden utilizarse sin provocar el deterioro que cabría esperar. Como demostración, la compañía sometió recientemente la batería de un Yangwang U7 a 350 ciclos de recarga en nueve días, mientras el vehículo recorría unos 30.000 kilómetros. El ensayo pretende mostrar que las nuevas tecnologías de batería y gestión térmica pueden soportar cargas extremadamente rápidas, aunque la experiencia de uso real a largo plazo será la que determine hasta qué punto esta tecnología mantiene sus prestaciones con el paso de los años.

Otro aspecto especialmente significativo es que los Flash Charger no están siendo utilizados exclusivamente por propietarios de BYD. Según los datos publicados por el fabricante, durante sus primeros seis meses de funcionamiento la red suministró aproximadamente 210 GWh de energía a 1,83 millones de conductores, y el 33% de quienes utilizaron las estaciones recargaron vehículos de otras marcas. Esto convierte la infraestructura de BYD en algo más que una herramienta para vender sus propios coches: también está comenzando a funcionar como una red abierta capaz de generar actividad entre usuarios de diferentes fabricantes.

El fenómeno podría crecer todavía más a medida que otros vehículos eléctricos sean capaces de aprovechar potencias de carga de escala megavatio y BYD amplíe su infraestructura fuera de China. La compañía ya contempla llevar sus cargadores a Europa y Canadá, aunque la expansión internacional dependerá de las normativas, las características de las redes eléctricas y la compatibilidad de los vehículos. Si BYD consigue trasladar su ritmo de despliegue y su tecnología a otros mercados, la batalla por el coche eléctrico podría dejar de centrarse únicamente en la autonomía para competir también por quién consigue cargar más energía en menos tiempo. Y en ese terreno, el fabricante chino ya está jugando con cifras que multiplican las de buena parte de la infraestructura actual.