El Cummins B Series comenzó su historia como un motor industrial antes de llegar a las pick-ups estadounidenses. El 5,9 litros turbodiésel debutó en el Dodge Ram en 1989 con bloque y culata de hierro fundido. Su funcionamiento a bajas revoluciones y su arquitectura robusta explican por qué existen unidades capaces de superar las 400.000 millas con el mantenimiento adecuado.
El 6.6 Duramax V8 nació de la colaboración entre General Motors e Isuzu y llegó a las Chevrolet Silverado y GMC Sierra HD en 2001. Su arquitectura fue concebida para soportar trabajos exigentes y remolques pesados. Las primeras unidades LB7 tuvieron problemas conocidos con los inyectores, pero las generaciones posteriores introdujeron importantes mejoras y existen ejemplares con kilometrajes extraordinarios.
El Power Stroke 7.3 litros es probablemente uno de los motores diésel de Ford más buscados por quienes quieren una pick-up usada para muchos años. Fabricado por Navistar y utilizado entre 1994 y 2003, ofrece una potencia modesta frente a los motores modernos, pero precisamente esa configuración relativamente conservadora favorece su reputación de resistencia.
La familia Toyota UZ comenzó con el 1UZ-FE en el Lexus LS 400 y posteriormente dio origen al 4.7 litros 2UZ-FE utilizado en modelos como la Tundra, Sequoia y Land Cruiser. Su bloque de hierro y su configuración de cuatro árboles de levas contribuyeron a una gran resistencia. Eso sí, la correa de distribución requiere un mantenimiento periódico para evitar averías graves.
La familia GM LS llegó en 1997 y acabó convirtiéndose en una de las arquitecturas V8 más extendidas de Estados Unidos. Los motores 4.8, 5.3 y 6.0 litros utilizados en las pick-ups combinaban una construcción robusta con una distribución por varillas y balancines. Además, su enorme popularidad facilita encontrar piezas y talleres capaces de repararlos.
El Ford Modular V8 introdujo una arquitectura de árboles de levas en cabeza que terminó llegando a la F-150. El 4.6 litros destacó por su resistencia y por una distribución accionada mediante cadena. Algunas versiones tuvieron problemas conocidos con las roscas de las bujías o con su extracción, pero estos inconvenientes son muy diferentes de una avería estructural del motor.
La familia Toyota GR V6 debutó en 2002 y el 1GR-FE de 4,0 litros terminó convirtiéndose en uno de los motores más conocidos de la Tacoma. También fue utilizado en modelos como el 4Runner y FJ Cruiser. Su bloque de aluminio, distribución por cadena y puesta a punto orientada al par favorecen su utilización en trabajos exigentes y recorridos prolongados.
El Hemi 5.7 litros llegó al Ram 1500 en 2003 y rápidamente se convirtió en uno de los motores más reconocibles del segmento. Su arquitectura V8 de varillas y balancines es relativamente sencilla, aunque las versiones con desactivación de cilindros pueden presentar desgaste de taqués y árboles de levas. Un mantenimiento frecuente y un diagnóstico temprano de ruidos son claves para conseguir una elevada longevidad.
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