El Grupo Fiat Chrysler (FCA) ha decidido llamar a revisión de manera voluntaria a 862.520 vehículos en el país para sustituir su convertidor catalítico tras una inspección llevada a cabo por la propia compañía.
Se trata por tanto de una retirada relacionada con un incumplimiento de la normativa de emisiones, de carácter voluntario y temporal, hasta que solucionen los problemas. Según informa la propia FCA, «el problema fue descubierto durante un rutinario test de emisiones contaminantes e inmediatamente reportado a la agencia estadounidense de Protección Medioambiental (EPA)».
El problema, por tanto, no afecta a la seguridad, consumo o prestaciones de los vehículos ni está relacionada con el caso de las emisiones de motores diésel, aún bajo investigación criminal para determinar si FCA trucó estos motores para ocultar sus emisiones.
La propia EPA ha alabado la iniciativa voluntaria de FCA, aunque advirtió de que continuará con el examen de «otros vehículos de FCA que potencialmente no están cumpliendo las normas y pueden ser el objeto de futuras llamadas a revisión».
Los automóviles afectados son los Dodge Caliber modelos 2011 y 2012, los Chrysler 200 y Dodge Avenger del 2011 al 2014, y las versiones de tracción delantera del Dodge Journey, Jeep Compass y Jeep Patriot de los años 2011 al 2016. Ninguno de ellos es vendido en la actualidad, ya que han sido discontinuados o en el caso del Jeep Compass se trata de la primera generación. FCA reemplazará los convertidores catalíticos en fases, dependiendo del año de producción.
Otros recalls
Esta acción es una intervención voluntaria de un problema detectado por el propio fabricante, y no se enmarca en el llamado grupo de «recalls» por motivos de seguridad en función de los estándares planteados por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA). Estas llamadas a revisión son instadas desde la propia NHTSA o las realizan los propios fabricantes de manera voluntaria y anticipatoria ante la existencia de fallos en sistemas y componentes de los vehículos susceptibles de causar graves problemas de seguridad en la carretera.
Sin ir más lejos en lo que llevamos de año se han producido hasta 58 llamadas a revisión por asuntos relacionados con la seguridad vial de diferente signo y tamaño, tal y como se puede comprobar fácilmente en la página oficial de la NHTSA sobre «recalls». De hecho, las dos últimas han afectado a más de un millón de vehículos cada una y han tenido como protagonistas a los fabricantes Honda y Subaru. Así, el primero ha tenido que retirar a 1,2 millones de vehículos por culpa de unos airbags Tataka defectuosos, mientras que Subaru ha hecho lo propio con 1,3 millones de unidades para reparar una peligrosa falla en la luz de freno.
En resumen, la llamada a revisión de FCA se enmarca dentro del grupo de «recalls» por incumplimiento de la normativa de emisiones de vehículos. Según la EPA, en 2017, el sector del automóvil en Estados Unidos efectuó un total de 85 llamadas a revisión que afectaron a más de 5,3 millones de vehículos.
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